jueves, 24 de septiembre de 2020

Eran otros tiempos

 El Duque de Rivas escribió este romance a la mayor gloria del Conde de Benavente, un hombre de honor. Evidentemente eran otros tiempos. Da vergüenza compararlo con los que ahora tenemos transitando por las altas esferas. Aunque lo de "fementido traidor que contra su rey combate y que a su patria vendió", suena actual.


Un castellano leal



I

   «Hola, hidalgos y escuderos
de mi alcurnia y mi blasón,
mirad, como bien nacidos,
de mi sangre y casa en pro.
    »Esas puertas se defiendan,
que no ha de entrar, ¡vive Dios!,
por ellas, quien no estuviere
más limpio que lo está el sol.
    »No profane mi palacio
un fementido traidor,
que contra su rey combate
y que a su patria vendió.
    »Pues si él es de reyes primo,
primo de reyes soy yo;
y conde de Benavente,
si él es duque de Borbón.
    »Llevándole de ventaja,
que nunca jamás manchó
la traición mi noble sangre,
y haber nacido español.»

    Así atronaba la calle
una ya cascada voz,
que de un palacio salía
cuya puerta se cerró;
    y a la que estaba a caballo
sobre un negro pisador,
siendo en su escudo las lises
más bien que timbre, baldón;
    y de pajes y escuderos
llevando un tropel en pos,
cubierto de ricas galas,
el gran duque de Borbón,
    el que, lidiando en Pavía,
más que valiente, feroz,
gozose en ver prisionero
a su natural señor;
    y que a Toledo ha venido,
ufano de su traición,
para recibir mercedes,
y ver al emperador.


II

   En una anchurosa cuadra
del alcázar de Toledo,
cuyas paredes adornan
ricos tapices flamencos,
    al lado de una gran mesa
que cubre de terciopelo
napolitano tapete
con borlones de oro y flecos,
    ante un sillón de respaldo,
que entre bordado arabesco
los timbres de España ostenta
y el águila del Imperio,
    de pie estaba Carlos quinto,
que en España era primero,
con gallardo y noble talle,
con noble y tranquilo aspecto.
    De brocado de oro blanco
viste tabardo tudesco,
de rubias martas orlado,
y desabrochado y suelto,
    dejando ver un justillo
de raso jalde, cubierto
con primorosos bordados
y costosos sobrepuestos,
    y la excelsa y noble insignia
del Toisón de Oro pendiendo
de una preciosa cadena
en la mitad de su pecho.
    Un birrete de velludo
con un blanco airón, sujeto
por un joyel de diamantes
y un antiguo camafeo,
    descubre por ambos lados,
tanta majestad cubriendo,
rubio, cual barba y bigote,
bien atusado el cabello.
    Apoyada en la cadera
la potente diestra ha puesto,
que aprieta dos guantes de ámbar
y un primoroso mosquero.
    Y con la siniestra halaga,
de un mastín muy corpulento,
blanco, y las orejas rubias,
el ancho y carnoso cuello.

    Con el condestable insigne,
apaciguador del reino,
de los pasados disturbios
acaso está discurriendo.
    O del trato que dispone
con el rey de Francia, preso,
o de asuntos de Alemania,
agitada por Lutero,
    cuando un tropel de caballos
oye venir a lo lejos
y ante el alcázar pararse,
quedando todo en silencio.
    En la antecámara suena
rumor impensado luego;
ábrese al fin la mampara
y entra el de Borbón soberbio.
    Con el semblante de azufre
y con los ojos de fuego,
bramando de ira y de rabia
que enfrena mal el respeto,
    y con balbuciente lengua
y con mal borrado ceño,
acusa al de Benavente,
un desagravio pidiendo.

    Del español condestable
latió con orgullo el pecho,
ufano de la entereza
de su esclarecido deudo.
    Y, aunque advertido, procura
disimular cual discreto,
a su noble rostro asoman
la aprobación y el contento.
    El emperador un punto
quedó indeciso y suspenso,
sin saber qué responderle
al francés, de enojo ciego.
    Y aunque en su interior se goza
con el proceder violento
del conde de Benavente,
de altas esperanzas lleno
    por tener tales vasallos,
de noble lealtad modelos,
y con los que el ancho mundo
será a sus glorias estrecho.
    Mucho al de Borbón le debe
y es fuerza satisfacerlo;
le ofrece para calmarlo
un desagravio completo.
    Y llamando a un gentilhombre,
con el semblante severo
manda que el de Benavente
venga a su presencia presto.


III

   Sostenido por sus pajes,
desciende de su litera
el conde de Benavente,
del alcázar a la puerta.
    Era un viejo respetable,
cuerpo enjuto, cara seca,
con dos ojos como chispas,
cargados de largas cejas.
    Y con semblante muy noble,
mas de gravedad tan seria,
que veneración de lejos
y miedo causa de cerca.
    Era su traje unas calzas
de púrpura de Valencia,
y de recamado ante
un coleto a la leonesa.
    De fino lienzo gallego
los puños y la gorguera,
unos y otra guarnecidos
con randas barcelonesas.
    Un birretón de velludo
con un cintillo de perlas,
y el gabán de paño verde
con alamares de seda.
    Tan solo de Calatrava
la insignia española lleva,
que el Toisón ha despreciado
por ser Orden extranjera.

    Con paso tardo, aunque firme,
sube por las escaleras,
y al verle, las alabardas
un golpe dan en la tierra.
    Golpe de honor y de aviso
de que en el alcázar entra
un grande, a quien se le debe
todo honor y reverencia.
    Al llegar a la antesala,
los pajes que están en ella
con respeto le saludan,
abriendo las anchas puertas.
    Con grave paso entra el conde,
sin que otro aviso preceda,
salones atravesando
hasta la cámara regia.

    Pensativo está el monarca,
discurriendo cómo pueda
componer aquel disturbio,
sin hacer a nadie ofensa.
    Mucho al de Borbón le debe,
aún mucho más de él espera,
y al de Benavente mucho
considerar le interesa.
    Dilación no admite el caso,
no hay quien dar consejo pueda,
y Villalar y Pavía
a un tiempo se le recuerdan.
    En el sillón asentado,
y el codo sobre la mesa,
al personaje recibe,
que, comedido, se acerca.
    Grave el conde lo saluda
con una rodilla en tierra,
mas como grande del reino
sin descubrir la cabeza.
    El emperador, benigno,
que alce del suelo le ordena,
y la plática difícil
con sagacidad empieza.
    Y entre severo y afable,
al cabo le manifiesta
que es el que a Borbón aloje
voluntad suya resuelta.
    Con respeto muy profundo,
pero con la voz entera,
respóndele Benavente
destocando la cabeza:
    «Soy, señor, vuestro vasallo;
vos sois mi rey en la tierra,
a vos ordenar os cumple
de mi vida y de mi hacienda.
    »Vuestro soy, vuestra mi casa,
de mí disponed y de ella,
pero no toquéis mi honra
y respetad mi conciencia.
    »Mi casa Borbón ocupe,
puesto que es voluntad vuestra;
contamine sus paredes,
sus blasones envilezca,
    »que a mí me sobra en Toledo
donde vivir, sin que tenga
que rozarme con traidores,
cuyo solo aliento infesta;
    »y en cuanto él deje mi casa,
antes de tornar yo a ella,
purificaré con fuego
sus paredes y sus puertas.»

    Dijo el conde, la real mano
besó, cubrió su cabeza
y retirose, bajando
a do estaba su litera.
    Y a casa de un su pariente
mandó que le condujeran,
abandonando la suya
con cuanto dentro se encierra.
    Quedó absorto Carlos quinto
de ver tan noble firmeza,
estimando la de España
más que la imperial diadema.


IV

   Muy pocos días el duque
hizo mansión en Toledo,
del noble conde ocupando
los honrados aposentos.
    Y la noche en que el palacio
dejó vacío, partiendo
con su séquito y sus pajes
orgulloso y satisfecho,
    turbó la apacible luna
un vapor blanco y espeso,
que de las altas techumbres
se iba elevando y creciendo.
    A poco rato tornose
en humo confuso y denso,
que en nubarrones obscuros
ofuscaba el claro cielo;
    después, en ardientes chispas,
y en un resplandor horrendo
que iluminaba los valles,
dando en el Tajo reflejos,
    y al fin su furor mostrando
en embravecido incendio,
que devoraba altas torres
y derrumbaba altos techos.

    Resonaron las campanas,
conmoviose todo el pueblo,
de Benavente el palacio
presa de las llamas viendo.
    El emperador, confuso,
corre a procurar remedio,
en atajar tanto daño
mostrando tenaz empeño.
    En vano todo; tragose
tantas riquezas el fuego,
a la lealtad castellana
levantando un monumento.
    Aún hoy unos viejos muros
del humo y las llamas negros,
recuerdan acción tan grande
en la famosa Toledo.




domingo, 20 de septiembre de 2020

¿Cuándo se jodió España?

 ¿Cuándo se jodió el Perú, Zavalita? Es una pregunta que se hacía el personaje de la gran novela “Conversación en la catedral”, de Mario Vargas Llosa. La novela se publicó en 1969 y hoy, en 2020, podríamos hacernos la misma pregunta con relación a España. ¿Cuándo se jodió España, Santiaguito? Porque España está jodida, de eso no hay duda. Y más que va a estar. Y no es solo por el virus, ya venía estando perjudicada desde unos años atrás. El virus nos ha pillado cuesta abajo y con los frenos rotos y nos ha dado un empujón. Si hay que poner una fecha al inicio de la jodienda yo diría que todo empezó en 2004. Cualquiera que tenga más de treinta años recordará que el nuevo siglo empezó bien. El paro estaba en el 10%, la economía crecía por encima del 3% anual, el comercio florecía, el turismo no cesaba de aumentar, y en conjunto, independientemente de lo que reflejaran los siempre fríos datos, se palpaba un ambiente de optimismo generalizado. La gente contemplaba el futuro con confianza. Se disparó la venta de casas y de coches. Llegaron decenas de miles de inmigrantes, mujeres y hombres, de los que venían a trabajar porque había trabajo. Hoy siguen llegando miles de inmigrantes pero son todos hombres jóvenes y no vienen a trabajar porque no hay trabajo.

En 2004 el paro estaba en el 10% y llegó hasta el 26% en 2012. Este año estará en el 24% según previsión de Bankinter, y casi un millón de personas en ERTEs. No hay más que dar un paseo por las principales calles de cualquier ciudad y contar los locales que están cerrados o en liquidación para constatar la trágica magnitud de la situación. 

En 2004 España se había situado entre los países más prósperos de Europa, ahora hemos retrocedido a la cola. Ahora somos los campeones del mundo en datos negativos, mayor número de muertos por habitantes, mayor número de sanitarios infectados, mayor paro, mayor recesión.

Las explosiones sincronizadas de los trenes de Atocha tuvieron lugar el 11 de marzo, tres días antes de las elecciones generales, y ocasionaron 193 muertos y casi 2.000 heridos. En las horas siguientes, con toda la población estremecida por el suceso, se sucedieron infinidad de comunicados sobre el origen de las bombas. El PP se empecinó en atribuirlo a ETA cuando todo parecía indicar que eran otros los causantes. Rubalcaba, portavoz socialista dijo: “Los españoles se merecen un gobierno que no les mienta”, y la gente le hizo caso y votó al PSOE. Mucho han cambiado las prioridades de los votantes en estos 16 años, ahora a los españoles y españolas parece importarles un comino que les mientan una y otra vez.

Hubo un juicio larguísimo y se han escrito miles de artículos sobre el atentado pero sigue habiendo muchas dudas sobre la autoría de la masacre. El caso real es que el atentado cambió el gobierno. Y desde entonces la situación ha ido empeorando. Si surgen problemas en un vuelo es mejor que al mando del avión esté un piloto como el que logró aterrizar en el río Hudson y no como el de Germanwings, que estrelló el aparato en los Alpes. La calidad de nuestros pilotos se ha ido deteriorando y no parece tocar fondo. Ahora tenemos un gobierno inane compuesto de ignaros presuntuosos que entretienen sus afanes en luchar a brazo partido contra un cadáver. Parece que van ganando y debe ser por eso que se aplauden a sí mismos. Pero en lo que afecta al día a día de las personas los resultados son pésimos. No se trata de derechas ni de izquierdas, se trata de competencia o ineptitud, de conocimientos o ignorancia, de inconsistencia o eficacia. Cualquiera que no ha hecho nada útil con su vida se ofrece para arreglar las de los demás y la gente se lo cree. Es absurdo pero es. Al final, como son incapaces de hacer algo provechoso ni resolver los problemas que se presentan, se dedican a inventar otros problemas que sí puedan resolver y a soliviantar al personal. Ahora hay en la sociedad una crispación que no había hace veinte años y no se adivinan cambios positivos. Como decía el gran filósofo Murphy “Cualquier situación, por mala que sea, siempre es susceptible de empeorar”. Y con esta basca a los mandos es inevitable.

viernes, 18 de septiembre de 2020

La portavoza

 

Ya viene con sus proclamas

la aguerrida portavoza.

¿Qué buenas nuevas declama

con su verba prodigiosa?

Es pura canela en rama,

es vuelo de mariposa.

¡Qué gentil perfil de dama!

¡Qué declamación, qué prosa!

¡Qué expresión de melodrama

con su melena rijosa!

El garguero se le inflama

al pregonar cualquier cosa.

¿Qué florilegios derrama

por su boquita de rosa?

¿Quién descifra lo que brama?

¿Qué rayos dice la moza?

miércoles, 16 de septiembre de 2020

Talibanes y talibanas.

En marzo de 2001 los talibanes destruyeron dos esculturas de buda gigantes, de 55 y 37 metros de altura, que estaban esculpidas en un monte desde hacía 1.500 años. Una obra colosal considerada patrimonio de la humanidad. Para llevar a cabo la destrucción utilizaron explosivos y disparos desde tanques o ametralladoras. La excusa para la devastación fue que eran ídolos y por lo tanto contrario al Corán. En definitiva, unos hombres arrasaron lo que otros hombres construyeron hace 1.500 años. Tamaña salvajada evidencia que los adelantos tecnológicos que la humanidad ha conseguido durante estos siglos no van unidos a una mejoría de la calidad humana. Acciones de este jaez se habrán ido repitiendo a lo largo del tiempo sin haber tenido la repercusión mundial de esta, pero siempre con el mismo planteamiento, unos destruyen fácilmente, con argumentos simples y peregrinos, lo que otros construyeron con gran esfuerzo.

Ese afán por destruir las huellas del pasado lo denunció Orwell en su “1984”. “Quién controla el pasado controla el futuro. Quién controla el presente controla el pasado”.

Seguramente la mayoría estará en contra de la estúpida acción de esos descerebrados y los calificará de idiotas o malvados, o ambas cosas a la vez. Pero no todos. Ahora parece que otros talibanes disfrazados de demócratas están pensando en llevar a cabo una acción de similares características. Estos nuevos talibanes forman parte del gobierno de España, de un gobierno con una exigua mayoría conseguida gracias a la ayuda de los que no quieren ser españoles, lo que no deja de ser un disparatado sarcasmo. Empeñados en borrar el pasado quieren eliminar la cruz del Valle de los Caídos. La cruz tiene una altura de 150 metros y está considerada la más grande del mundo. La longitud de los brazos es de 46,40 metros y por su interior se pueden cruzar dos vehículos. El monumento está adornado con varias esculturas de piedra realizas por Juan de Ávalos. Los motivos para derribarla serán de la misma enjundia que los aducidos para cualquier otro estrago, y es de suponer que los promotores del derribo estarán adornados por los mismos atributos que los otros talibanes. Lo importante es borrar la memoria de la gente. También lo anticipó Orwell: “La realidad existe solo en la imaginación. Aunque no en la imaginación individual, que es falible y perecedera, sino en la del Partido, que es colectiva e inmortal. Lo que el Partido diga que es cierto, es cierto. Es imposible ver la realidad si no es a través de los ojos del Partido.”

Es la dictadura del partido en el gobierno, pero eso sí, apelando hasta la náusea a la sacrosanta Democracia. En este caso democracia significa “lo que diga el Partido”.

Sabido es, que es mucho más fácil destruir que construir, los niños pequeños son especialistas en romper. Cuando no se tienen las capacidades para construir, cuando se es un inútil incompetente, los humanos distraen sus limitaciones destruyendo lo que otros más capaces construyeron.

Mientras todo se derrumba alrededor, impotentes para paliar el desastre, ellos prefieren contribuir derribando lo que no se derrumba por sí mismo. Talibanes y talibanas.  

jueves, 6 de agosto de 2020

Todo es un fraude pero ¿qué más da?

En noviembre pasado se celebraron las últimas elecciones y en enero de este año los ministros del nuevo gobierno prometieron sus cargos. De eso hace pues siete meses. La fórmula que se emplea para hacer efectivo el nombramiento dice:

“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de… con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la constitución como norma fundamental del Estado…”

Hace siete meses. A juzgar por las declaraciones actuales de muchos de estos cargos y cargas la lealtad al Rey y la guarda de la constitución se la han pasado por el forro de las gónadas. Ellos y ellas. O son olvidadizos o no tienen conciencia ni honor. O no las tenemos nosotros que toleramos sin inmutarnos estos comportamientos miserables. La indolencia general ante actitudes de esta naturaleza es difícil de entender. A ninguno de los ministros y ministras les han obligado a aceptar el cargo, lo han hecho encantados y lo único que deben hacer es cumplir con la norma establecida para que sea efectivo. Si no están de acuerdo con lo que dice simplemente deberían renunciar al nombramiento. Eso sería lo honesto pero parece que es mucho pedir a estos personajes. ¿Para qué sirve el numerito de la toma de posesión? Se podían ahorrar el paripé.

Parece que todos nos hemos acostumbrado a las mentiras y las aceptamos con absoluta naturalidad. Las asumimos sin rechistar. Al presidente es difícil pillarle en una verdad pero da igual, a nadie parece molestarle que mienta más que habla. Hemos estado tres meses encerrados siguiendo las instrucciones de un Comité de Expertos que ¡no existía! Eso es rizar el rizo pero da igual. Todo da igual. Da igual que nos sometan a un fraude constante.   

Puede que estemos en lo que Aldous Huxley llamaba la dictadura perfecta. Aquella que tiene “la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar”.

A esos presos todo les da igual.

Ante esta situación uno no tiene más remedio que preguntarse si sirve para algo ir a votar. Si todo es un fraude sería sorprendente que los comicios no lo fueran también. Ya decía el gran demócrata Stalin que “lo importante no es quién vota sino quién cuenta los votos”. ¿Servirá para algo que introduzcamos nuestra papeleta en la urna? No lo sé pero da igual. ¿Qué más da?


domingo, 2 de agosto de 2020

Danzad, danzad, malditos.

“Danzad, danzad, malditos”, es una película de 1969 de Sydney Pollack que se desarrolla durante la Gran Depresión americana. En un entorno generalizado de paro y miseria la gente se apuntaba a maratones de baile para intentar sobrevivir obteniendo el dinero del premio a la pareja que resistiera más tiempo bailando sin parar. El público acudía a ver cómo los aspirantes iban cayendo exhaustos y se divertía con tan morboso espectáculo. La Gran Depresión se inició en 1929 con el crack bursátil y se prolongó durante una década. Sucedió a los felices veinte, una época de prosperidad ficticia basada en el crédito, que se suponía iba a durar siempre. Cientos de bancos quebraron, cerraron miles de empresas y millones de personas se quedaron sin trabajo, en la miseria más atroz. Naturalmente, unos años antes, nadie pensaba que tal cosa pudiera ocurrir.

Casi cien años después podríamos cambiar el título de la película por: “Aplaudid, aplaudid, malditos”. El obsceno espectáculo de un grupo de incompetentes aplaudiendo embelesados al incompetente mayor del reino mientras todo se desmorona alrededor guarda una cierta semejanza con aquel público miserable que se divertía mientras jaleaba a los pobres danzantes que intentaban superar la terrible tragedia de sus vidas. Mientras cierran miles empresas y comercios, mientras cientos de miles de trabajadores van al paro, mientras se desploma la economía, los máximos responsables de la hecatombe se dedican a aplaudirse entre ellos. Y a mentir.   

domingo, 5 de julio de 2020

Al desguace

De cada ciento del censo

le votaron ocho y medio;

con ese parvo promedio

alcanzó un poder inmenso.

A eso llaman democracia

en algunos territorios,

es un efecto ilusorio,

un engaño, una falacia.

Votas cada cuatro años

mas tu pobre papeleta

es tan solo burda treta,

una falacia, un engaño.

Prometen al vecindario

que esto y aquello han de hacer

y al alcanzar el poder

hacen todo lo contrario

con total desfachatez,

seguros de que la gente

de memoria evanescente

les votaran otra vez.

Vividores, vividoras,

sin estudios ni experiencia,

con verbal incontinencia

se ofrecen de salvadoras.

Cotorras, loros, pericos

que repiten frases hechas,

no tienen propia cosecha,

todo el bagaje es su pico.

Se acomodan en su escaño

a chupar del presupuesto

sin otro afán ni pretexto

que ser parte del rebaño.

Cobran holgados salarios

más pluses y otras prebendas

por aplaudir a sus mendas

y silbar a los contrarios.

Parásitos incapaces

que van en coche oficial

decidiendo el bien y el mal

y nos llevan al desguace.


lunes, 15 de junio de 2020

Cabeza de Vaca.

El 17 de junio de 1527 una flota de seis navíos y seiscientos hombres zarpó de Sanlúcar al mando de Pánfilo de Narváez, comisionado por el rey Carlos I para la conquista de la Florida. Esta tierra había sido descubierta por Ponce de León, quien la bautizó con ese nombre por llegar a ella el lunes de Pascua de 1513. Volvió allí en 1521 buscando la fabulosa Bimini y sus fuentes de la eterna juventud, pero fue malherido y tuvo que regresar a Cuba donde murió a los pocos días. Años más tarde Narváez consiguió el encargo de su conquista pero la expedición que comandó fue un completo desastre. En su escala en Santo Domingo ya sufrió deserciones y costeando Cuba tuvieron que soportar un huracán en el que perecieron muchos hombres. No pudieron alcanzar las costas de Florida hasta abril de 1528 con una tripulación de alrededor de la mitad de la que había salido de España. Allí no encontraron las riquezas que suponían pero sí unos indígenas muy belicosos que los fueron diezmando. Agotados decidieron regresar para lo que construyeron cinco canoas, ya no tenían los barcos, con las que intentaron bordear la costa para llegar a México, que suponían mucho más cerca de lo que en realidad estaba. Una terrible tormenta les hizo naufragar en el delta del Misisipi, quedando solamente cuatro supervivientes. Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que era el tesorero de la expedición, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza, y el negro Estebanico, seguramente el primer africano en pisar suelo del norte de América. Estos cuatro emprendieron una de las hazañas más extraordinarias de la historia de la humanidad.    

Álvar Núñez Cabeza de Vaca y sus tres compañeros realizaron la increíble proeza de recorrer a pie más de 4.000 kilómetros de manglares, selvas, ríos y desiertos, atravesando territorios de pueblos indómitos y salvajes, desde Florida al Golfo de California, en un viaje que les llevó ocho años. Cruzaron por tierras de lo que hoy son los estados de Florida, Misisipi, Luisiana, Texas, Nuevo México y Arizona, para luego bajar hacia Sonora, siempre buscando contactar con compatriotas, hasta que por fin lo consiguieron al llegar a Culiacán donde encontraron una villa española. En todo ese recorrido sufrieron mil peripecias, fueron esclavizados por algunas tribus mientras en otras Cabeza de Vaca salvó la vida ejerciendo de chamán o curandero. Dejó constancia de su epopeya en su libro “Naufragios”, un impresionante documento que muestra la capacidad de resistencia y determinación de aquellos hombres extraordinarios.


domingo, 14 de junio de 2020

De galaxias.

Estoy muy preocupado. Aunque la información tiene ya unos cuantos años, yo me acabo de enterar. Científicos de la NASA han determinado con exactitud, gracias a datos que reciben del telescopio Hubble, que nuestra galaxia, la Vía Láctea, se está acercando con rapidez a otra galaxia, Andrómeda, y la colisión es inevitable. Nos acercamos a razón de 400.000 kilómetros por hora y en consecuencia el choque ocurrirá en apenas cuatro mil millones de años, millón arriba millón abajo. El monumental impacto provocará la creación de una nueva galaxia más grande, y entre otras cosas, el sistema solar se desplazará a otro lugar de la galaxia resultante. Sin embargo aseguran que la tierra no está en peligro de acabar destruida. Esto último me tranquiliza en parte, pero ¿dónde iremos a parar? En otro lugar del universo quizás haga más calor o más frío, o habrá peores vistas, o vete tú a saber. Además, teniendo en cuenta que ya estamos dando vueltas alrededor del sol a 100.000 kilómetros por hora, al mismo tiempo que vamos girando sobre el eje a 3.500 kilómetros por hora, si además tenemos que cambiar de ubicación en el universo vamos a acabar completamente mareados.

Aunque por otra parte, si los científicos de la NASA son del jaez de los expertos españoles que han ido informando sobre el covid19 es posible que el impacto se produzca pasado mañana, o no se produzca nunca, o Andrómeda salga huyendo en dirección contraria. En cualquier caso yo me anoto las predicciones y estaré muy atento a los acontecimientos. Si no se cumplen pienso pedir explicaciones.


jueves, 11 de junio de 2020

Dos mujeres ardidas.

  De aspecto frágil, liviana,

efigie de porcelana,

cisne real entre gansos

pusilánimes y mansos;

bizarra parlamentaria

frente a mugre tabernaria.

Brava mujer, Cayetana,

estandarte de oro y grana.

 

 

  Mente viva, voz serena,

en el atril amazona,

mirada clara, leona

de minuciosa melena.

Férreo su verbo resuena,

su argumentario es tizona

que ennoblece su persona

firme, templada, morena.

¡Mujer! De apellido Olona

y de nombre Macarena.