viernes, 21 de agosto de 2026

Lo de Ceuta.



 


Las imágenes de Ceuta que ofrecen las televisiones son realmente impresionantes. No recuerdo haber visto algo parecido mas que en los documentales de las guerras del siglo XX. Lo último miles de hombres conducidos de un lugar a otro de una pequeña ciudad por unos pocos policías, como los pastores conducen a los rebaños de ovejas. Solo para cambiarlos de ubicación pero sin solucionar el problema. 23 días después de la invasión el asunto no hace más que agravarse. Los gobernantes españoles se muestran absolutamente incapaces de solventar la situación. Ni el presidente de vacaciones en un palacete ni los numerosos ministros parloteando totalmente superados por la realidad, son capaces de articular una solución rápida y eficaz. Quien proyectó la operación sí que ha demostrado una gran inteligencia y eficacia. Y además sin preocuparse por los daños colaterales, un centenar de muertos. Una actuación perfectamente diseñada y ejecutada. Te envío 80.000 personas en unas horas, incluidas mujeres y niños, hasta recién nacidos. Al día siguiente recojo pacíficamente a la mayoría, los que han ido de paseo como el que va de pícnic a pasar un día de asueto y dejo allí a diez o doce mil que no quiero ver ni en pintura, a los que están perseguidos por la justicia o considero indeseables. A este lado de la frontera un grupo de supuestos dirigentes moviéndose como pollos sin cabeza entre las normas, las leyes, “poniendo cosas sobre la mesa”, preocupados por la dignidad de los invasores más que por la integridad de sus ciudadanos. Una demostración fidedigna de que los que se han encaramado a puestos de gobierno son unos auténticos incompetentes.

A grandes males grandes remedios, dice el sabio refrán popular. Parece que ya lo sabía Hipócrates hace veinticinco siglos: “Ad extremos morbos, extrema remedia exquisite optima”, pero nuestros gobernantes aún no se han enterado. El problema requiere medidas drásticas que nadie va a asumir y eso también lo sabían los diseñadores del plan. Ahora el asunto se va a enquistar con miles de indocumentados, muchos de ellos peligrosos, vagando durante semanas y meses por una pequeña ciudad, creando inseguridad y fomentando el miedo entre sus habitantes, lo que hará que muchos de ellos vayan abandonando la que ha sido su residencia durante generaciones, dejando el campo libre que irá siendo rellenado por nuevos residentes. Sin necesidad de pegar un tiro, solo ocupando el espacio. Una táctica brillante que solo necesita la ineptitud del otro lado, o, lo que sería todavía más grave, la colaboración, lo que no es descartable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario