miércoles, 12 de agosto de 2026

De traidores.


 

El Conde don Julián es un personaje entre la historia y la leyenda. Comes Julianus en las crónicas castellanas, era el gobernador de Ceuta cuando llegó Musa ibn Musair con su ejército a principios del siglo VIII. No está claro si Julián era godo, bizantino o amazig, pero seguramente era cristiano. De hecho todos los habitantes del norte de África lo eran hasta que llegaron los musulmanes debido a los siglos que habían estado bajo dominio romano y bizantino. Puede que Ceuta y Tánger fueran los últimos reductos bizantinos cuando llegaron las tropas árabes. Según la leyenda el Conde estaba dolido con el rey godo Rodrigo porque este había mancillado a su hija Florinda. Para vengar la afrenta facilitó a Musa todos los detalles que necesitaba para invadir las tierras hispanas y puso a su disposición sus barcos para que pudiera cruzar el estrecho. En ellos embarcó Tarik, el que dio nombre a Gibraltar, Gibel Tarik, y derrotaron a don Rodrigo que ya estaba muy debilitado por las luchas internas con Witiza, el otro aspirante a rey de los godos.

El romancero castellano dice:

En Ceuta está don Julián,

En Ceuta la bien nombrada;

Para las partes de aliende

Quiere enviar su embajada…

Embajada es de dolor

Dolor para toda España

Las cartas van al rey moro

En las cuales le juraba

Que si le daba aparejo

Le dará por suya España

España, España, ¡ay de ti!

En el mundo tan nombrada

Por un perverso traidor

Toda eres abrasada

Todas sus ricas ciudades

Con sus gentes tan galanas.

¡Maldito de ti, don Oppas,

Traidor y de mala andanza!

En esta negra conseja

Uno a otro se ayudaba

Causen estos dos traidores

Que España sea domeñada.

(Oppas era hijo o hermano de Witiza y aliado de don Julián)

En todas las invasiones suele haber algún traidor, se llame Julián, Oppas, Juan o Pedro.

lunes, 10 de agosto de 2026

Psicópatas con poder.


 

El 24 de marzo de 2015 un avión que cubría la ruta Barcelona Dusseldorf acabó estrellado en los Alpes franceses. El causante de la tragedia fue la persona que estaba en ese momento a los mandos del aparato, el copiloto Andreas Lubitz, quien aprovechó que se había quedado solo en la cabina para bloquear la puerta blindada y dirigir el avión contra la montaña. Murieron los 144 pasajeros y los 6 tripulantes. 

La psicóloga Leanne ten Brinke asegura que la psicopatía puede afectar a cualquier persona pero es mucho más habitual en aquellas que alcanzan puestos de alta dirección, las que se hallan en un lugar de preeminencia sobre sus semejantes. Atribuye a ciertas personalidades lo que llama “la tétrada oscura”, que es la suma de la psicopatía, el narcisismo o autoestima exagerada, el maquiavelismo o tendencia a manipular y explotar a los demás, y el sadismo o disfrute del dolor ajeno. A poco que miremos a nuestro alrededor podemos encontrar algún personaje con estos atributos. 

Es más fácil estrellar un avión con 160 pasajeros que un país con 50 millones de habitantes, pero con paciencia y constancia, y con todos los habitantes sentados al otro lado de la puerta blindada todo es posible.

Lubitz había obtenido la licencia de vuelo cinco años antes y tenía que renovarla al cabo de unos meses, puede que ese hecho acelerara su psicopatía.