El 24 de marzo de 2015 un avión que cubría la ruta
Barcelona Dusseldorf acabó estrellado en los Alpes franceses. El causante de la
tragedia fue la persona que estaba en ese momento a los mandos del aparato, el
copiloto Andreas Lubitz, quien aprovechó que se había quedado solo en la cabina
para bloquear la puerta blindada y dirigir el avión contra la montaña. Murieron
los 144 pasajeros y los 6 tripulantes.
La psicóloga Leanne ten Brinke asegura que la psicopatía
puede afectar a cualquier persona pero es mucho más habitual en aquellas que
alcanzan puestos de alta dirección, las que se hallan en un lugar de preeminencia
sobre sus semejantes. Atribuye a ciertas personalidades lo que llama “la
tétrada oscura”, que es la suma de la psicopatía, el narcisismo o autoestima
exagerada, el maquiavelismo o tendencia a manipular y explotar a los demás, y
el sadismo o disfrute del dolor ajeno. A poco que miremos a nuestro alrededor podemos encontrar algún personaje con estos atributos.
Es más fácil estrellar un avión con 160 pasajeros que un
país con 50 millones de habitantes, pero con paciencia y constancia, y con
todos los habitantes sentados al otro lado de la puerta blindada todo es
posible.
Lubitz había obtenido la licencia de vuelo cinco años
antes y tenía que renovarla al cabo de unos meses, puede que ese hecho
acelerara su psicopatía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario