miércoles, 16 de septiembre de 2020

Talibanes y talibanas.

En marzo de 2001 los talibanes destruyeron dos esculturas de buda gigantes, de 55 y 37 metros de altura, que estaban esculpidas en un monte desde hacía 1.500 años. Una obra colosal considerada patrimonio de la humanidad. Para llevar a cabo la destrucción utilizaron explosivos y disparos desde tanques o ametralladoras. La excusa para la devastación fue que eran ídolos y por lo tanto contrario al Corán. En definitiva, unos hombres arrasaron lo que otros hombres construyeron hace 1.500 años. Tamaña salvajada evidencia que los adelantos tecnológicos que la humanidad ha conseguido durante estos siglos no van unidos a una mejoría de la calidad humana. Acciones de este jaez se habrán ido repitiendo a lo largo del tiempo sin haber tenido la repercusión mundial de esta, pero siempre con el mismo planteamiento, unos destruyen fácilmente, con argumentos simples y peregrinos, lo que otros construyeron con gran esfuerzo.

Ese afán por destruir las huellas del pasado lo denunció Orwell en su “1984”. “Quién controla el pasado controla el futuro. Quién controla el presente controla el pasado”.

Seguramente la mayoría estará en contra de la estúpida acción de esos descerebrados y los calificará de idiotas o malvados, o ambas cosas a la vez. Pero no todos. Ahora parece que otros talibanes disfrazados de demócratas están pensando en llevar a cabo una acción de similares características. Estos nuevos talibanes forman parte del gobierno de España, de un gobierno con una exigua mayoría conseguida gracias a la ayuda de los que no quieren ser españoles, lo que no deja de ser un disparatado sarcasmo. Empeñados en borrar el pasado quieren eliminar la cruz del Valle de los Caídos. La cruz tiene una altura de 150 metros y está considerada la más grande del mundo. La longitud de los brazos es de 46,40 metros y por su interior se pueden cruzar dos vehículos. El monumento está adornado con varias esculturas de piedra realizas por Juan de Ávalos. Los motivos para derribarla serán de la misma enjundia que los aducidos para cualquier otro estrago, y es de suponer que los promotores del derribo estarán adornados por los mismos atributos que los otros talibanes. Lo importante es borrar la memoria de la gente. También lo anticipó Orwell: “La realidad existe solo en la imaginación. Aunque no en la imaginación individual, que es falible y perecedera, sino en la del Partido, que es colectiva e inmortal. Lo que el Partido diga que es cierto, es cierto. Es imposible ver la realidad si no es a través de los ojos del Partido.”

Es la dictadura del partido en el gobierno, pero eso sí, apelando hasta la náusea a la sacrosanta Democracia. En este caso democracia significa “lo que diga el Partido”.

Sabido es, que es mucho más fácil destruir que construir, los niños pequeños son especialistas en romper. Cuando no se tienen las capacidades para construir, cuando se es un inútil incompetente, los humanos distraen sus limitaciones destruyendo lo que otros más capaces construyeron.

Mientras todo se derrumba alrededor, impotentes para paliar el desastre, ellos prefieren contribuir derribando lo que no se derrumba por sí mismo. Talibanes y talibanas.  

jueves, 6 de agosto de 2020

Todo es un fraude pero ¿qué más da?

En noviembre pasado se celebraron las últimas elecciones y en enero de este año los ministros del nuevo gobierno prometieron sus cargos. De eso hace pues siete meses. La fórmula que se emplea para hacer efectivo el nombramiento dice:

“Prometo por mi conciencia y honor cumplir fielmente las obligaciones del cargo de… con lealtad al Rey y guardar y hacer guardar la constitución como norma fundamental del Estado…”

Hace siete meses. A juzgar por las declaraciones actuales de muchos de estos cargos y cargas la lealtad al Rey y la guarda de la constitución se la han pasado por el forro de las gónadas. Ellos y ellas. O son olvidadizos o no tienen conciencia ni honor. O no las tenemos nosotros que toleramos sin inmutarnos estos comportamientos miserables. La indolencia general ante actitudes de esta naturaleza es difícil de entender. A ninguno de los ministros y ministras les han obligado a aceptar el cargo, lo han hecho encantados y lo único que deben hacer es cumplir con la norma establecida para que sea efectivo. Si no están de acuerdo con lo que dice simplemente deberían renunciar al nombramiento. Eso sería lo honesto pero parece que es mucho pedir a estos personajes. ¿Para qué sirve el numerito de la toma de posesión? Se podían ahorrar el paripé.

Parece que todos nos hemos acostumbrado a las mentiras y las aceptamos con absoluta naturalidad. Las asumimos sin rechistar. Al presidente es difícil pillarle en una verdad pero da igual, a nadie parece molestarle que mienta más que habla. Hemos estado tres meses encerrados siguiendo las instrucciones de un Comité de Expertos que ¡no existía! Eso es rizar el rizo pero da igual. Todo da igual. Da igual que nos sometan a un fraude constante.   

Puede que estemos en lo que Aldous Huxley llamaba la dictadura perfecta. Aquella que tiene “la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar”.

A esos presos todo les da igual.

Ante esta situación uno no tiene más remedio que preguntarse si sirve para algo ir a votar. Si todo es un fraude sería sorprendente que los comicios no lo fueran también. Ya decía el gran demócrata Stalin que “lo importante no es quién vota sino quién cuenta los votos”. ¿Servirá para algo que introduzcamos nuestra papeleta en la urna? No lo sé pero da igual. ¿Qué más da?


domingo, 2 de agosto de 2020

Danzad, danzad, malditos.

“Danzad, danzad, malditos”, es una película de 1969 de Sydney Pollack que se desarrolla durante la Gran Depresión americana. En un entorno generalizado de paro y miseria la gente se apuntaba a maratones de baile para intentar sobrevivir obteniendo el dinero del premio a la pareja que resistiera más tiempo bailando sin parar. El público acudía a ver cómo los aspirantes iban cayendo exhaustos y se divertía con tan morboso espectáculo. La Gran Depresión se inició en 1929 con el crack bursátil y se prolongó durante una década. Sucedió a los felices veinte, una época de prosperidad ficticia basada en el crédito, que se suponía iba a durar siempre. Cientos de bancos quebraron, cerraron miles de empresas y millones de personas se quedaron sin trabajo, en la miseria más atroz. Naturalmente, unos años antes, nadie pensaba que tal cosa pudiera ocurrir.

Casi cien años después podríamos cambiar el título de la película por: “Aplaudid, aplaudid, malditos”. El obsceno espectáculo de un grupo de incompetentes aplaudiendo embelesados al incompetente mayor del reino mientras todo se desmorona alrededor guarda una cierta semejanza con aquel público miserable que se divertía mientras jaleaba a los pobres danzantes que intentaban superar la terrible tragedia de sus vidas. Mientras cierran miles empresas y comercios, mientras cientos de miles de trabajadores van al paro, mientras se desploma la economía, los máximos responsables de la hecatombe se dedican a aplaudirse entre ellos. Y a mentir.   

domingo, 5 de julio de 2020

Al desguace

De cada ciento del censo

le votaron ocho y medio;

con ese parvo promedio

alcanzó un poder inmenso.

A eso llaman democracia

en algunos territorios,

es un efecto ilusorio,

un engaño, una falacia.

Votas cada cuatro años

mas tu pobre papeleta

es tan solo burda treta,

una falacia, un engaño.

Prometen al vecindario

que esto y aquello han de hacer

y al alcanzar el poder

hacen todo lo contrario

con total desfachatez,

seguros de que la gente

de memoria evanescente

les votaran otra vez.

Vividores, vividoras,

sin estudios ni experiencia,

con verbal incontinencia

se ofrecen de salvadoras.

Cotorras, loros, pericos

que repiten frases hechas,

no tienen propia cosecha,

todo el bagaje es su pico.

Se acomodan en su escaño

a chupar del presupuesto

sin otro afán ni pretexto

que ser parte del rebaño.

Cobran holgados salarios

más pluses y otras prebendas

por aplaudir a sus mendas

y silbar a los contrarios.

Parásitos incapaces

que van en coche oficial

decidiendo el bien y el mal

y nos llevan al desguace.


lunes, 15 de junio de 2020

Cabeza de Vaca.

El 17 de junio de 1527 una flota de seis navíos y seiscientos hombres zarpó de Sanlúcar al mando de Pánfilo de Narváez, comisionado por el rey Carlos I para la conquista de la Florida. Esta tierra había sido descubierta por Ponce de León, quien la bautizó con ese nombre por llegar a ella el lunes de Pascua de 1513. Volvió allí en 1521 buscando la fabulosa Bimini y sus fuentes de la eterna juventud, pero fue malherido y tuvo que regresar a Cuba donde murió a los pocos días. Años más tarde Narváez consiguió el encargo de su conquista pero la expedición que comandó fue un completo desastre. En su escala en Santo Domingo ya sufrió deserciones y costeando Cuba tuvieron que soportar un huracán en el que perecieron muchos hombres. No pudieron alcanzar las costas de Florida hasta abril de 1528 con una tripulación de alrededor de la mitad de la que había salido de España. Allí no encontraron las riquezas que suponían pero sí unos indígenas muy belicosos que los fueron diezmando. Agotados decidieron regresar para lo que construyeron cinco canoas, ya no tenían los barcos, con las que intentaron bordear la costa para llegar a México, que suponían mucho más cerca de lo que en realidad estaba. Una terrible tormenta les hizo naufragar en el delta del Misisipi, quedando solamente cuatro supervivientes. Álvar Núñez Cabeza de Vaca, que era el tesorero de la expedición, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza, y el negro Estebanico, seguramente el primer africano en pisar suelo del norte de América. Estos cuatro emprendieron una de las hazañas más extraordinarias de la historia de la humanidad.    

Álvar Núñez Cabeza de Vaca y sus tres compañeros realizaron la increíble proeza de recorrer a pie más de 4.000 kilómetros de manglares, selvas, ríos y desiertos, atravesando territorios de pueblos indómitos y salvajes, desde Florida al Golfo de California, en un viaje que les llevó ocho años. Cruzaron por tierras de lo que hoy son los estados de Florida, Misisipi, Luisiana, Texas, Nuevo México y Arizona, para luego bajar hacia Sonora, siempre buscando contactar con compatriotas, hasta que por fin lo consiguieron al llegar a Culiacán donde encontraron una villa española. En todo ese recorrido sufrieron mil peripecias, fueron esclavizados por algunas tribus mientras en otras Cabeza de Vaca salvó la vida ejerciendo de chamán o curandero. Dejó constancia de su epopeya en su libro “Naufragios”, un impresionante documento que muestra la capacidad de resistencia y determinación de aquellos hombres extraordinarios.


domingo, 14 de junio de 2020

De galaxias.

Estoy muy preocupado. Aunque la información tiene ya unos cuantos años, yo me acabo de enterar. Científicos de la NASA han determinado con exactitud, gracias a datos que reciben del telescopio Hubble, que nuestra galaxia, la Vía Láctea, se está acercando con rapidez a otra galaxia, Andrómeda, y la colisión es inevitable. Nos acercamos a razón de 400.000 kilómetros por hora y en consecuencia el choque ocurrirá en apenas cuatro mil millones de años, millón arriba millón abajo. El monumental impacto provocará la creación de una nueva galaxia más grande, y entre otras cosas, el sistema solar se desplazará a otro lugar de la galaxia resultante. Sin embargo aseguran que la tierra no está en peligro de acabar destruida. Esto último me tranquiliza en parte, pero ¿dónde iremos a parar? En otro lugar del universo quizás haga más calor o más frío, o habrá peores vistas, o vete tú a saber. Además, teniendo en cuenta que ya estamos dando vueltas alrededor del sol a 100.000 kilómetros por hora, al mismo tiempo que vamos girando sobre el eje a 3.500 kilómetros por hora, si además tenemos que cambiar de ubicación en el universo vamos a acabar completamente mareados.

Aunque por otra parte, si los científicos de la NASA son del jaez de los expertos españoles que han ido informando sobre el covid19 es posible que el impacto se produzca pasado mañana, o no se produzca nunca, o Andrómeda salga huyendo en dirección contraria. En cualquier caso yo me anoto las predicciones y estaré muy atento a los acontecimientos. Si no se cumplen pienso pedir explicaciones.


jueves, 11 de junio de 2020

Dos mujeres ardidas.

  De aspecto frágil, liviana,

efigie de porcelana,

cisne real entre gansos

pusilánimes y mansos;

bizarra parlamentaria

frente a mugre tabernaria.

Brava mujer, Cayetana,

estandarte de oro y grana.

 

 

  Mente viva, voz serena,

en el atril amazona,

mirada clara, leona

de minuciosa melena.

Férreo su verbo resuena,

su argumentario es tizona

que ennoblece su persona

firme, templada, morena.

¡Mujer! De apellido Olona

y de nombre Macarena.


jueves, 28 de mayo de 2020

El mal bicho.

Si una manzana podrida

se rodea de otras sanas,

pronto todas las manzanas

se encontrarán corrompidas.

Si en un grupo inadvertido

introduces un mal bicho,

me reafirmo en lo antes dicho

el conjunto está perdido.

El mal bicho es ponzoñoso

todo lo que tiene cerca

lo contamina y lo infecta,

lo sano lo vuelve astroso.

Depredador obsesivo,

es un peligro fehaciente,

brutal y malevolente,

es sañudo y agresivo.

Evitad su compañía,

pudre todo alrededor,

es insufrible el hedor

si estás en su cercanía.

Nunca el bicho va a cambiar,

su condición le condena,

para evitar la gangrena

tan solo sirve extirpar.


miércoles, 20 de mayo de 2020

Expresiones taurinas.


“Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo, 
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.”

En Miguel Hernández, uno de nuestros más grandes poetas, está siempre presente el mundo del toro.
Federico García Lorca, otro enorme poeta adorado por la progresía, era curiosamente un absoluto enamorado de los toros.” Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”, a la muerte de su amigo, es una cumbre de la poesía del siglo XX. “A las cinco de la tarde, eran las cinco en punto de la tarde…”
En una entrevista dijo: “El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que la fiesta de los toros es la más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza.” Ahí queda eso.
Picasso fue otro apasionado de los toros como así lo atestiguan muchas de sus obras.
Ahora, lo que se autodenomina el “mundo de la cultura”, abomina de los toros, y en consecuencia, en parte de esa antigua cultura. ¡O tempora, o mores!

Dejando aparte la discusión ideológica, siempre resbaladiza, lo que no se puede discutir es la influencia del mundo taurino en nuestro lenguaje cotidiano. Hay multitud de expresiones que utilizamos habitualmente en nuestras conversaciones, seguramente sin tener conciencia de que se las debemos al ahora tan denostado mundo.
Tenemos innumerables señales de la influencia de la fiesta de los toros en el habla común. Para muestra estos botones:

Por un lado están las expresiones que manifiestan sin ambages la referencia taurina:
A ese le gusta ver los toros desde la barrera.
A mí no me torea nadie.
¡Ánimo!, al toro que es una mona.
A toro pasado, cualquiera se hace el valiente.
¡Cuidado!, que nos coge el toro.
Hasta el rabo todo es toro.
Hay que coger el toro por los cuernos.
Ponerse de grana y oro.
Ponerse detrás del burladero.
Ponerse hecho un toro.
Recibir una cornada.
Tener vergüenza torera.
Temerle a alguien más que a un miura.
Saber torear un problema.

Hay otras en que su relación no se evidencia con tanta nitidez:
Arrimarse a tablas.
Dar la alternativa (a Fulano).
Dar la puntilla (a Zutano).
Dar una espantada, o la espantá.
Echar un capote.
Entrar a matar.
Entrar al trapo.
Escurrir el bulto.
Estar hasta la bandera (un recinto).
Hacer un desplante (a Perengano).
Hacer el paseíllo.
Hacer una buena faena.
Lanzar un puyazo.
¡Música, maestro!
Ponerse el mundo por montera.
Quedar para el arrastre.
Recibir un revolcón.
Rematar la faena.
Ser (algo) de bandera.
Tener mano izquierda.

Otras hay, que a lo mejor agradecen una explicación:
A las primeras de cambio.
Hace referencia a los momentos inmediatamente posteriores al cambio del capote de paseo por el de brega.
Atarse bien los machos.
Los machos son las cintas que sirven para ajustar la taleguilla, el pantalón de los toreros. Hay que apretarlos bien para no tener un disgusto durante la lidia. Hace referencia a prepararse a conciencia para enfrentar una situación complicada.
Cambiar de tercio.
Tercios, partes en que se divide la lidia. Cambiar de conversación o de acción.
Cargar la suerte.
Colocarse bien al dar un pase y mandar en el toro. Hace referencia a cuando alguien fuerza la situación para imponerse a otro.
Cortarse la coleta.
Cuando se retira un torero se corta la coleta en público, primero de verdad y después simbólicamente. Se dice cuando alguien se retira de alguna actividad.
Crecerse en el castigo.
El toro bravo, de buen trapío, al sentir dolor acomete con más fiereza. Hace referencia a los que no se arredran ante las dificultades.
Dar el quiebro.
Quebrar la embestida es evitar el golpe de los pitones con un movimiento ágil, sobre todo en la suerte de banderillas. Esta expresión la ha heredado el fútbol.
Dar largas.
Una larga cambiada es un lance en que el torero mueve la capa con amplitud para darle salida al toro esquivando la embestida. Se usa para expresar que damos excusas para evitar hacer algo que no deseamos.
Estar de capa caída.
Cuando el torero sostiene la capa con los brazos caídos no está en actitud de enfrentarse al toro. Se hace extensivo a cuando alguien está desanimado o indolente, sin ganas de encarar los problemas.
Estar en capilla.
Justo antes de saltar a la plaza, los toreros pasan por la capilla a rezar. Se refiere a cuando alguien se encuentra en un momento inmediato a un hecho importante.
Estos (o aquellos) son de aúpa.
Los de aúpa eran los picadores, por ir encima de los caballos. Se les solía criticar por excederse en su cometido de castigar a los toros con los puyazos. De ahí ha quedado como expresión de ser “de cuidado, de mala condición, violento, desagradable”, según el DRAE.
Pasarse de castaño oscuro.
Se tenía por cierto que el toro de pelaje castaño era siempre de gran bravura y exigía lo mejor del torero. Si se pasaba, si su color era aún más oscuro, se suponía que podía ser muy problemático para el diestro.
Quedarse mirando al tendido.
Preocuparse de lo secundario, los espectadores, y no centrarse en lo importante, el toro.

En fin, son innumerables las expresiones que utilizamos en nuestras conversaciones diarias:
En corto y por derecho.
Estar al quite.
Hasta la bola (del estoque).
Ir de farol (tipo de pase por alto).
La hora de la verdad.
La suerte suprema.
No hay quinto malo.
Parar los pies.
Pinchar en hueso.
Primeros espadas.
Salir por la puerta grande.
Ser bravo o manso.
Ser una figura.
Ser un espontáneo.
Si el tiempo no lo impide.

Hay, por último, las expresiones que hacen referencia concreta a algún torero.
A esta reunión no ha venido ni el Tato.
Antonio Sánchez, “el Tato”, torero sevillano, 1831-1895. Cuentan que en su época de mayor gloria estaba en todos los carteles, no se perdía una corrida, de ahí la expresión, si no estaba “el Tato” era como si no hubiera nadie. El 7 de junio de 1869, al entrar a matar, el toro “Peregrino” le corneó en la pierna, se gangrenó la herida y hubo que amputarla. Según las crónicas no permitió que se le anestesiara y soportó la amputación en vivo y fumándose un puro. Da una idea de la pasión que levantaban en aquella época los toreros que la pierna cortada estuvo expuesta durante años, conservada en alcohol, en el escaparate de una botica madrileña.
Quedar como Cagancho en Almagro.
Joaquín Rodríguez Ortega, “Cagancho”, torero sevillano y gitano,1903-1984. Alternó faenas geniales con alguna tarde nefasta. El 27 de agosto de 1928, en Almagro, en el sexto de la tarde, después de pinchar al toro por todo su cuerpo innumerables veces, le sonaron los tres avisos para devolverlo al corral mientras intentaba matarlo sin salir de la barrera. El torero abandonó la plaza escoltado por la Guardia Civil y hasta tuvo que intervenir un destacamento de Caballería del Ejército para apaciguar la indignación del público. Su actitud provocó una de las mayores broncas que se recuerdan.
Tener más valor que el Guerra.
Rafael Guerra Bejarano, “Guerrita” o “el Guerra”, torero cordobés, 1862-1941. Uno de los grandes de la historia del toreo. Autor de la famosa anécdota con Ortega y Gasset. Cuando le presentaron al hombre de letras le preguntó que a qué se dedicaba y al responder este que era filósofo, el diestro, estupefacto, exclamó: “¡Hay gente pa tó!”.
Hacer el Tancredo.
O hacer de Don Tancredo. Lance taurino que consistía en esperar la salida del toro en mitad del ruedo subido en un pedestal y no mover ni un músculo para no despertar su atención. Generalmente el actuante iba vestido de forma estrafalaria y totalmente pintado de blanco. A pesar de su inmovilismo los Tancredos sufrieron numerosas cogidas. Esta expresión la ha heredado el fútbol para cuando el portero encaja un gol por quedarse quieto.

A toda esta cantidad de expresiones de origen taurino habría que añadir otras muchas que olvido. La profusión de términos da una idea de la enorme importancia social que ha tenido la fiesta de los toros.    

El piloto adecuado en momentos críticos


El piloto adecuado para un momento crítico.

El 15 de enero de 2009, a las 03,08 p.m., un avión de la compañía US Airways, con 150 pasajeros a bordo, despegó del aeropuerto La Guardia de Nueva York con destino Charlotte, en Carolina del Norte. La visibilidad era buena, el viento suave y la temperatura de 7º C. Todas las variables presagiaban un vuelo sin sobresaltos.
A los pocos segundos de elevarse el avión, una bandada de gansos se cruzó en su trayectoria. Al menos una de las aves fue absorbida por la turbina derecha y el motor explosionó. El comandante de la aeronave tuvo que dilucidar en unos breves segundos cual era la decisión más conveniente. Determinó que los daños provocados en el avión no le permitían regresar a la pista y que la única posibilidad de supervivencia era intentar amerizar sobre las aguas del río Hudson. La operación de amerizaje para una aeronave de las características del Airbus 320 es de extrema dificultad. Si en el momento del contacto con el agua, la velocidad o el ángulo de inclinación no son los adecuados, el avión se hundirá inmediatamente o rebotará en la superficie y saltará en pedazos. El comandante, antiguo piloto de cazas durante la guerra de Vietnam, con cuarenta años de experiencia en la aviación comercial, y experto en seguridad aérea, realizó la arriesgada maniobra con absoluta precisión y logró que el aparato se posara sobre la superficie del río. La tripulación, experimentada y competente, contribuyó a que el pasaje soportara la tensa situación con la adecuada disciplina. Los servicios de emergencia funcionaron con parecida competencia, los 150 pasajeros y todos los tripulantes fueron rescatados sanos y salvos de las frías aguas del río Hudson antes de que el aparato se hundiera en sus profundidades.
No hay ninguna duda de que el comandante John Walker, era la persona idónea para estar a los mandos en una situación de extremo riesgo.

España es un gran avión al que una inmensa bandada de virus le ha quemado un motor. El comandante ni es antiguo piloto de cazas, ni tiene cuarenta años de experiencia, ni es experto en seguridad aérea ni en ninguna otra cosa. Hay incluso quien dice que el título de piloto lo obtuvo de manera incierta. Le encanta volar pero sobre todo le encanta mirarse en el espejo con su gorra de plato y sus gafas de aviador. El copiloto, directamente lo que desea es estrellar el aparato. Él ya se ha provisto de un buen paracaídas para saltar antes del impacto. La tripulación está mal preparada y es incompetente, en vez de atender y calmar al pasaje se dedica a encrespar los ánimos de los cada vez más aterrados viajeros. Los del ala derecha y los del ala izquierda del avión han empezado por insultarse y ya se están lanzando toda clase de objetos sin que nadie de la tripulación contribuya a serenar la situación, más bien al contrario. Hay que ser muy optimista o muy ingenuo para suponer que la nave va a conseguir aterrizar sin sufrir enormes daños.    

Ya lo dijo el poeta:
Por razones bien ignotas,
el más prudente mortal
infravalora el gran mal
que origina un simple idiota.
Si el susodicho pilota
un avión descomunal,
es cálculo elemental
que la nave acabe rota.
¡Ay!, ¡gente desprevenida!
Un tonto, lo es para rato;
si ponéis hacienda y vida
en manos de un mentecato,
auguro, no una caída,
¡Un morrón de campeonato!