sábado, 18 de noviembre de 2017

No te fíes de tus ojos

Un payés se fue a viajar
y al llegar a Andalucía
se asombró que cada día
iba la gente a currar.
Y pensaba: “No me engañan,
ya en la escola me decían
que viviendo a costa mía
gandulean en España.
Mis ojos no he de creer
porque veo fantasías,
mejor la vida vería
a través de Tévétres."

viernes, 10 de noviembre de 2017

La nueva Juana de Arco

La señora ha declarado,
nadie sabe qué ha pasado.
Como Juana de Arco entró
y como Judas salió.
Se desvaneció su orgullo
con la amenaza del trullo.
-La independencia no es nada,
una simple inocentada,
una broma, un arrebato
solo por pasar el rato.
El ciento cincuenta y cinco
me encanta, lo aplaudo y brinco
de entusiasmo y de alegría
al oírlo, señoría.
Yo me siento muy española,
tanto o más que la gran Lola.
Se me encienden las entrañas
cuando oigo el ¡Viva España!
que cantaba el Escobar.
¿Me lo permite cantar?

miércoles, 8 de noviembre de 2017

El efecto Dunning-Kruger

Ahora empiezo a comprender. Me acabo de enterar de que hay un efecto que se llama de Dunning-Kruger, por el nombre de los investigadores que lo determinaron, que asegura que cuanto menos inteligentes son las personas, más seguras de sí mismas tienden a mostrarse. Tras diferentes experimentos con un grupo numeroso de estudiantes llegaron a la conclusión de que: “La sobrevaloración del incompetente nace de la mala interpretación de la capacidad de uno mismo, mientras que la infravaloración del competente nace de la mala interpretación de la capacidad de los demás.”
Andaba perplejo y  desorientado cada vez que veía hablar ante los medios a alguno y alguna de los políticos de nuevo cuño, y ciertamente se les ve cada vez que enciendes el televisor, a todas horas y en casi todas las cadenas. Les encanta hablar. Sueltan las mayores sandeces y simplezas, cuando no mienten como bellacos, con la enjundia y la seguridad del que acaba de descubrir el remedio para los peores males de la humanidad. Cualquier mindundi que puede que tenga dificultades para hacer la O con un canuto, pontifica sobre lo divino y humano con la arrogancia del que está imbuido del conocimiento de los siete sabios de Grecia y de alguno más. Saben perfectamente lo que hay que hacer, lo que tienen que hacer ellos y lo que deben hacer los oponentes. Lo saben todo.
Dudaba yo pensando si eran unos jetas que intentaban engañar a la audiencia con absoluto descaro, pero por lo visto solo son sujetos afectados por el síndrome de Dunning-Kruger.
Una conclusión diabólica del estudio es que la gente que habla con seguridad consigue convencer en mayor grado a los que escuchan. O sea, que son tontos y encima tienen más seguidores.
No sé si tenemos salvación.    

Por sus ideas

A medida que se suceden los acontecimientos, surgen los lemas que pretenden explicarlos o justificarlos. Son como frases publicitarias, cuanto más simples mejor, para consumo de cerebros predispuestos a recibirlas sin el fastidioso trabajo de analizarlas. Se utilizan para dogmatizar con sentencias sencillas, para dar por supuesto, para difundir la “verdad” del que las emite y del que las recibe y repite. Entre los mantras que se recitan como una verdad inconmovible, el penúltimo, referido a los inculpados de sedición es: “están presos por sus ideas”. Naturalmente, en sentido aséptico tienen toda la razón, todo el mundo tiene ideas y actúa en consecuencia. Otra cosa es el resultado de esas ideas. Jack el Destripador, Hitler o Al Capone tenían ideas y las llevaron a la práctica.   
Y ya que el fugitivo exhonorable se ha refugiado en Bélgica, podíamos mencionar algún personaje de ese país, Leopoldo II, por ejemplo. Rey de los belgas entre 1865 y 1909, también tenía ideas, y muchas. Antepasado directo del actual monarca, fue para muchos el mayor genocida del siglo XX, y mira que hay para elegir en dicho siglo. Ahora que algunos belgas se han puesto estupendos y acusan al gobierno español de franquista, convendría recordarles su historia reciente y aconsejarles que miren la viga leopoldista en ojos propios, antes de mirar la paja franquista en los ajenos. Leopoldo II tuvo grandes ideas, la principal hacerse inmensamente rico, y se las ingenió para adueñarse del territorio del Congo, veinte veces más extenso que su país, convirtiéndose en el amo y señor de sus tierras y su población. Curiosamente jamás puso el pie allí, pero eso no le impidió saquear sus riquezas de caucho, marfil, y minería, esclavizando a los pobladores autóctonos, y sometiéndolos a toda clase de ignominias. Se calcula que unos diez millones de personas, la mitad de la población, murió durante su infausto reinado, por agotamiento, enfermedades, hambre, o directamente asesinados en masa; además de condenar a otros muchos a insufribles mutilaciones, la más común, el corte de manos a la altura de la muñeca. Su avaricia no conocía límites y utilizó para lucrarse todo un rosario de prácticas infames contra la población indígena. Sin embargo murió en su cama y Bélgica está llena de estatuas a su memoria. Naturalmente, él fue el mayor responsable de esas atrocidades, pero tuvo que contar con la colaboración, el apoyo, la comprensión, o la impasibilidad de otros muchos belgas. Le sucedió su sobrino Alberto, bisabuelo del actual monarca. Tras su muerte, Bélgica siguió esquilmando las riquezas del “Congo Belga”, con algo menos de crueldad pero con las mismas compañías explotadoras, hasta que en 1960 el país se convirtió en la República Democrática del Congo.
Harían bien, algunos de los actuales dirigentes belgas, en repasar su historia en vez de preocuparse por la de España.   

martes, 7 de noviembre de 2017

El fugitivo deshonroso

Como sin querer la cosa
declaró la independencia
y con cobardes urgencias
puso pies en polvorosa.
Con insólita presteza
corre a esconderse a Bruselas;
pero más que correr, ¡vuela!,
para escapar de la jueza.
De quien dice que ha fundado
una república nueva,
es sorprendente y subleva,
que a otro reino haya escapado.
En su vergonzante huida 
para escabullir la ley,
no le importa que otro rey
le brinde amable acogida.
Ni tampoco le importaba
que otros varios de los suyos
fueran a dormir al trullo
mientras él se evaporaba.
Con quien no tiene valor
para afrontar sus acciones
huelgan las contemplaciones,
cuanto más lejos, mejor.
El presunto delincuente
es parte de esa calaña
que quiere quebrar España.
Cismáticos, mala gente.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Con permiso de don Francisco.

 Érase un remedo de espantajo,
érase un flequillo fugitivo,
érase un parásito nocivo,
érase la fregona boca abajo.

 Érase un evadido escarabajo,
érase un sansirolé furtivo,
érase un honorable putativo,
érase un sedicioso del carajo.

 Xenófobo inventor de mil patrañas,
embarcó a los demás y quedó fuera,
sandio imitador del capo Araña.

 Fascista fabricante de fronteras,
érase un peligro para España;
merece un buen descanso en Estremera.