lunes, 9 de julio de 2018

Supremacismo y otros eufemismos.


Según el DRAE, eufemismo es la “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”.
Es una bonita y precisa definición de algo que se suele utilizar por parte de los políticos simplemente para mentir. Para enmascarar la abyecta hipocresía de que hacen gala.
El eufemismo es íntimo aliado de lo políticamente correcto, de la introducción del pensamiento único a través de todos los medios de difusión.  
“-Cuando yo uso una palabra –dijo Humpty Dumpty en un tono desdeñoso-, esa palabra quiere decir lo que yo quiero que diga, ni más ni menos.
-La cuestión es –insistió Alicia-, si se puede hacer que las palabras signifiquen cosas diferentes.
-La cuestión –cortó Humpty Dumpty-, es saber quién manda. Eso es todo.”
“Alicia a través del espejo”. Lewis Carroll.
Es el lenguaje el que crea la realidad, sin importar demasiado cuál sea esa realidad. Es la palabra la que la determina. Surgen nuevos vocablos sin que a los sabios de la Academia les dé tiempo a actualizar el diccionario. Supremacismo no lo recoge todavía. Solo supremacía: “Grado supremo en cualquier línea”. “Preeminencia, superioridad jerárquica”. Algo un tanto desdibujado, melifluo, muy adecuado a la necesidad del momento de enmascarar la cruda realidad; que no es otra que un racismo de libro. El más infame y repugnante racismo que destilan unos personajes repugnantes e infames. La “exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación y persecución de otro u otros con los que convive”. Aquí, todavía más sangrante cuando ante la inexistencia de esa diferenciación de “grupo étnico”, pasa directamente a inventárselo. Así las apelaciones al ADN, a la proximidad con los suizos, a la raza superior, o a otras lindezas propias de cerebros enfermizos.    
Llamemos a las cosas por su nombre.

domingo, 17 de junio de 2018

Refugees welcome


Ya llegó el Aquarius. Cuando éramos niños cantábamos: “¡Qué buenas son las hermanas ursulinas, qué buenas son que nos llevan de excursión!”. Cantemos ahora como entonces, con entusiasmo, abramos nuestros corazones: “¡Qué buenos son los políticos mangantes, qué buenos son que nos traen más inmigrantes!”. El Gobierno dice que ha tenido que pedir un préstamo de 7.500 millones para pagar las pensiones de junio. Pero para el número del Aquarius no parece que haya problemas de dinero. ¡Menudo montaje han preparado en Valencia! Que no falte de ná. Banda de música y mascletá.
629 personas vienen en el barco. ¿A alguien le parecen muchas? En un día han llegado a Tarifa mil (1.000) en diversas pateras. Y el verano no ha hecho mas que empezar. Ahora que Italia ha cerrado sus puertos, la ruta está clara. Por cierto, en el barco vienen 123 menores sin acompañamiento. ¿Quién les ha pagado a estas criaturas el pasaje? Los miles de euros que dicen que cobran las mafias por embarcarlos en esas travesías tan peligrosas.  
No solo de Siria y su atroz guerra interminable viven las ONG. África tiene 1.300 millones de habitantes. La mayor parte de los países tiene enormes problemas. Etiopía, 95 millones, Sudán, 40 millones, Mali, 18 millones, Nigeria, 200 millones, Senegal, 15 millones. Si no se arregla en origen, ¿quién le pone puertas a Europa? A esa Europa de 500 millones que tiene un índice de hijos por mujer de alrededor de 1,2, mientras en muchos países africanos pasa de 6 y la mayoría está por encima de 5. Refugees welcome.

lunes, 14 de mayo de 2018

Putos nazis provincianos.

Un tipo amenazador
con aspecto de rabino
dice que por don divino
es de raza superior.
Aborrece lo español,
que ve zafio y primitivo.     
Da xenófobos motivos
por toda argumentación.
Putos nazis provincianos,    
supremacistas de mierda,
cáncer del género humano
que traen en sus almas negras
enfrentamiento entre hermanos,
dolor, destrucción y guerra. 

viernes, 27 de abril de 2018

El idioma español y España.


Se calcula que en el mundo se hablan unas 7.000 lenguas diferentes. El 90% de ellas solo sirven para comunicarse entre sí a colectivos de menos de cien mil personas. Solo unos 600 idiomas son utilizados por un número que se puede considerar importante de personas. De entre todos ellos, el español es el 2º más hablado en el mundo si tenemos en cuenta la población nativa, idioma materno, y el 3º por el número de hablantes totales (más de 550 millones). Si acudimos a la lista de idiomas según su uso en Internet, el español aparece también en tercer lugar, solo por detrás del inglés y el chino mandarín.   
A la vista de estas cifras resulta sorprendente que en algunas zonas de España se intente eliminar o minimizar la enseñanza del idioma español en las escuelas, para potenciar otro que a nivel mundial no deja de ser irrelevante. Lo lógico sería dejar que convivan con naturalidad, aprovechando que los niños pueden aprender con facilidad dos o más idiomas. Pero no es el caso. Se trata de potenciar uno a costa de prescindir del otro. Es ciertamente una aberración, o simplemente una idiotez, que a los niños de Cataluña y Baleares se les intente privar del aprendizaje natural de uno de los tres idiomas más importantes del mundo, para que aprendan (solamente) uno que les va a servir como mucho para hablar con su primo el del pueblo. Por mucho que se empeñen los promotores del engendro, a nivel mundial su importancia es nula. Esa actitud irracional que sin duda provoca un daño en los más pequeños solo puede ser producto del odio hacia lo español. El odio unido a la estupidez forma un cóctel muy perjudicial. Teniendo la posibilidad de sumar, restan. Cuando los sentimientos entran por la puerta (y más si son negativos), la razón escapa por la ventana.   
Los idiomas deberían servir para comunicar, para unir, pero los espíritus mezquinos intentan utilizarlos para separar, para levantar barreras. Decía Sabino Arana, padre de la patria vasca: “La diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto de los españoles y evitar el cruzamiento de las dos razas”. No se puede explicar mejor y en eso están en algunas zonas de España. En un mundo cada vez más globalizado se apela al sentimiento aldeano para aislarse y preservarse del que se considera el enemigo. Porque hay un enemigo, eso es evidente. Y si hay un enemigo, hay una guerra, incruenta de momento, pero guerra. Aunque nadie lo quiera reconocer y todos vayan de pacíficos demócratas.
Esto está pasando por la cretina obcecación de unos y la necia inacción del gobierno que debería velar para que todos los niños tengan las mismas oportunidades en todo el territorio. ¿Pero estos políticos para qué cobran? ¿Para solucionar problemas o para crearlos?

martes, 17 de abril de 2018

El Almirante Cervera y la Guerra de Cuba.

La escuadra cruzó el Atlántico y se dirigió primero a Martinica para reabastecerse de combustible, pero allí no le suministraron el carbón que necesitaba y tuvo que llegar hasta Curaçao, donde pudo cargar solo parcialmente. Escasamente aprovisionada puso la derrota hacia Cuba pero temiendo no llegar en buenas condiciones hasta La Habana, entró en la bahía de Santiago, donde pensaba que podría abastecerse convenientemente.
El hecho de resguardarse en la bahía sin haber sufrido ningún encuentro con la armada estadounidense se consideró en un primer momento un éxito, ya que había burlado el bloqueo que los yanquis habían establecido en la isla para intentar que no llegaran refuerzos procedentes de la península.  
Los barcos que el día 19 entraron en la amplia ensenada fueron el acorazado Colón, los cruceros María Teresa, Vizcaya y Oquendo, los destructores Furor y Plutón (el Terror había quedado abandonado en Martinica ante la imposibilidad de que continuara navegando), 2 vapores y 3 torpederos con las calderas tan deterioradas que tenían que ser remolcados.
Al conocerse la noticia los barcos americanos que había frente a La Habana empezaron a dirigirse a Santiago, de modo que el día 23 de mayo quedó totalmente despejado el horizonte frente a la capital. Entonces se empezó a plantear la posibilidad de salir de la bahía antes de que un bloqueo más efectivo hiciera imposible emprender esa maniobra. Cervera reunió a sus mandos y por unanimidad decidieron permanecer al abrigo, el abastecimiento iba muy despacio y los buques solo habían podido ser provistos hasta ese momento con una tercera parte del combustible necesario, y además la estrechez de la bocana de salida obligaba a navegar de uno en uno y a poca velocidad, con lo que serían fácil presa para los barcos apostados al otro lado. Por lo tanto decidieron abastecerse por completo y aguardar alguna circunstancia que permitiera emprender la salida con algunas garantías de éxito.    
El día 26 una fuerte borrasca obligó a los barcos norteamericanos a retirarse de la costa para capear el temporal en alta mar. Cervera convocó una reunión de sus mandos para dilucidar si era el momento de intentar la salida. Se decidió efectuarla a las cinco de la tarde y se encendieron todas las calderas de los buques, pero no se salió. Dos horas después del mediodía empezó a aclarar el tiempo y se detectó la presencia de tres navíos enemigos en la proximidad de la bocana. Se dio marcha atrás en la primera decisión. Cervera prefirió apoyar a las fuerzas terrestres con parte de la marinería mientras continuaba con dudas e indecisiones sobre el destino de los barcos. Se sucedieron reuniones con los mandos e intercambio de mensajes con el Capitán General y el Ministro de Marina, mientras los yanquis iban reforzando el bloqueo. El día 29 la escuadra norteamericana ya había colocado frente a la bahía veintiún buques, de ellos seis acorazados.
En La Habana seguíamos los acontecimientos con creciente preocupación. Aunque la retirada de los buques americanos se había acogido con cierto alivio, las noticias que llegaban del otro extremo de la isla eran cada vez más inquietantes. El momento de euforia que se vivió con la presencia de la escuadra se diluyó muy deprisa. El padre Patrocinio se iba enervando a medida que pasaban los días sin vislumbrarse ninguna acción positiva.
-¡Pero qué políticos más inútiles tenemos! -decía mientras intentaba aflojar el alzacuello que se le enroscaba al garguero dificultándole hasta la respiración-. ¡Qué inutilidad más absoluta en los gobernantes y en algunos mandos del ejército! 
-Pero padre, ¿qué está diciendo? ¿Ya no confía en las autoridades?
-¡Ay, Señor! Si estuviera don Antonio Cánovas esto no estaría pasando. Pero el Señor se lo llevó a su lado. Antes de tiempo, Señor -decía mirando al cielo-, perdóname si peco de osado, Dios mío, pero creo que lo reclamaste antes de tiempo. Con él aquí esto no estaría pasando. ¿Pero quién les mandó entrar en Santiago en vez de venir a La Habana? Es aquí donde debería celebrarse la batalla. Aquí tenemos excelentes defensas, estamos bien abastecidos, disponemos de suficientes fuerzas bien dispuestas para la lucha. ¿Pero qué hay allí? Unas tropas escasas y desmoralizadas, agotadas, mal alimentadas y rodeadas por los guerrilleros. Todo lo más, tendrán víveres para sobrevivir unas pocas semanas. ¿A quién se le ocurre llevar el centro del conflicto al lugar más desfavorable? Nunca deberían haber entrado, aquello es una ratonera, se puede minar la entrada para que no accedan los yanquis, pero también ellos pueden minar la salida y nuestros barcos quedarán inutilizados por completo. Sería lo último que cayeran en su poder, los buques no deben entregarse al enemigo, las ordenanzas exigen antes hundirlos o estrellarlos contra las rocas. Deben salir de allí de inmediato. ¿Qué están esperando?
-Padre, puede que sea producto de una estrategia que desconocemos.
-¿Estrategia? Estos políticos están demostrando que no saben dónde tienen la mano derecha. No han previsto nada, están actuando a salto de mata. Les ha pillado el toro como a un novillero novato.
-Ha pasado usted en unos días de la euforia al más absoluto pesimismo.
-Es que antes desconocía aspectos fundamentales de la realidad. Y no soy el único, en la Comandancia se están enterando ahora de la auténtica situación. Pensaban que teníamos una escuadra con garantías y resulta que no es así ni de lejos. A eso se le añade el desbarajuste en el mando y la catástrofe está servida. ¡Pero si el gobernador Blanco y el almirante Cervera ni se hablan! Se comunican a través del general Linares que es el que tiene el mando en Santiago, pero así no hay modo, tiene que haber un jefe único. Es imperativo. Ya dijo Maquiavelo que es mejor dar el mando a un mediocre que repartirlo entre dos ilustres. Eso debería saberlo todo el mundo. Y como además el gobierno no toma ninguna decisión, se van pasando los días y los yanquis van reforzando sus posiciones con absoluta comodidad. ¿Pero qué va a saber hacer este gobierno ahora si en todos los últimos años no lo ha sabido? Ellos nos han llevado a esta situación de inferioridad. ¡Qué vergüenza! ¡Qué basura de políticos! Si le hubieran hecho caso a don Isaac Peral les barreríamos en un decir amén. Su ingenio submarino hubiera sido a día de hoy una máquina de guerra imparable. Tuve el honor de conocer al señor Peral en la guerra de los diez años y ya por entonces andaba dándole vueltas a su invento, ¡qué cerebro!, un portento. Más tarde logró que la Reina se interesara por su proyecto y lo apoyara, y así consiguió botar su submarino en el 88 en La Carraca, en San Fernando.
-¡En mi tierra!
-Allí fue. El ensayo se realizó a plena satisfacción, cumpliendo todas las expectativas, un éxito absoluto. ¿Se imaginan en las actuales circunstancias un navío capaz de navegar bajo el mar y lanzar torpedos? Sería demoledor. Pero no, no disponemos de él. ¿Y por qué? ¿Qué pasó después de la exitosa botadura? Que los políticos empezaron a incordiar y todo se fue al traste. En otro ensayo posterior el ministro de Marina del momento, el almirante Beránguer, emitió un informe desfavorable y se inició una campaña de desprestigio contra don Isaac en la prensa. ¡Otra vez la prensa! Tal fue el ensañamiento y el inusitado afán por desacreditarlo que Peral, harto de insidias, acabó abandonando la marina. Así es como tratamos a nuestros hombres más ilustres. Pobre España mía.
-Padre, me parece que después de animarnos usted durante tanto tiempo, ahora vamos a ser nosotros los que tengamos que darle ánimos.
-¡Ay, hija mía! Estoy viendo las cosas muy mal.
-¿Y qué cree que va a pasar?
-No lo sé, pero me temo lo peor. Tengo la impresión de que el Gobierno no quiere que el conflicto se prolongue porque las protestas en España son cada vez mayores y es muy probable que tema un levantamiento popular. Y el modo más rápido de acabar la guerra es perdiéndola.
Yo ya había tomado la decisión de regresar a España y los pesimistas augurios del cura solo sirvieron para que intentara acelerar la marcha.

Fragmento de "La indiana Manuela", novela que se desarrolla a finales del siglo XIX, en la isla de Cuba. Disponible en Amazon en digital y en papel.

https://www.amazon.es/indiana-Manuela-Luis-Molinos-ebook/dp/B01MR6M56M/ref=sr_1_7?ie=UTF8&qid=1523956024&sr=8-7&keywords=luis++molinos


  La indiana Manuela de [Molinos, Luis]