jueves, 28 de noviembre de 2024

La baraka de Raisuni.


 La baraka de Raisuni.

Muley Hamed Ben Mohamed Ben Abdalá el Raisuni fue un famoso y singular personaje que actuó en el norte de Marruecos entre los siglos XIX y XX. Jerife porque aseguraba que descendía en línea directa del profeta, santo para unos y simple bandido para otros. Desde su residencia en los montes de Yebala durante muchos años mantuvo con España una relación confusa y engañosa, tanto de aliado como de enemigo sin más justificación que su propio criterio mudable y tornadizo. Aseguraba que tenía baraka, esa especie de suerte divina que protege a los elegidos. Se vanagloriaba de que los disparos de los enemigos no podían alcanzarle porque la baraka desviaba las balas. “Si alguien quiere morir –aseguraba- solo tiene que ponerse a mi lado en la batalla. Todos los más próximos a mi persona irán siendo abatidos por las balas que los enemigos me disparen porque al desviarse impactarán en ellos”. Él mismo no tenía piedad con los colaboradores que consideraba traidores y mandaba cortarles la cabeza y exponerlas ensartada en una pica. No sé por qué me he acordado de este pérfido personaje el ver las noticias de política nacional en el telediario.

Ocurre que la baraka no dura eternamente. Cuando Raisuni se hallaba debilitado porque sus aliados lo habían ido abandonando llegó hasta su refugio Abdelkrim el cacique de la zona oriental del Rif, lo derrotó con facilidad y acabó con su poder y con su vida.


domingo, 10 de noviembre de 2024

TRATADO DE IDIOTOLOGÍA

Según el DRAE, idiota es “el que padece idiocia”, “trastorno caracterizado por una deficiencia muy profunda de las facultades mentales, congénita o adquirida en la primeras edades de la vida”. Yo diría que más que deficiencia es alteración con relación a los no idiotas, y es congénita, no se adquiere, se viene con ella al mundo. Aunque tal vez podría producirse por contagio. Hay que investigar más.

Estupidez lo define como, “torpeza notable en comprender las cosas”. Tampoco estoy de acuerdo, no es eso, un idiota puede ser muy rápido en comprender, sólo que de manera distinta a los no idiotas.

 

No es lo mismo decir tonto que tóóónto, al enfatizar la primera “o” estamos expresando que la persona aludida no es tonta sino idiota, que es diferente. Se trata de un tonto que hace daño, ya sea a los demás, que es lo habitual, o incluso a él mismo. Ya explicó Cipolla que el estúpido es una persona que perjudica a todas las demás sin obtener ningún beneficio para él mismo.

 

En todas partes, independientemente de la raza, el color, el desarrollo social, el nivel económico, o cualquier otra circunstancia, el número de nacimientos de hembras y varones es sensiblemente el mismo. Eso parece demostrar que nuestra especie está programada para perpetuarse. Si sólo nacieran hombres o mujeres la especie habría desaparecido hace tiempo.

 

Esto ya lo descubrió hace tiempo la filosofía oriental. La naturaleza quiere guardar un equilibrio en todas sus manifestaciones. Noche y día, frío y calor, masculino y femenino, el yin y el yang.

Este equilibrio se manifiesta de igual manera a la hora de la elección de opciones políticas. Las circunstancias que llevan a alguien a simpatizar con lo que se ha dado en llamar las izquierdas o las derechas, y en consecuencia a votar a unos u otros llegado el caso, nada tiene que ver con el razonamiento. Si así fuera jamás habrían accedido a las presidencias sujetos como los que vemos por doquier. La gente simpatiza con una u otra opción por cuestiones puramente genéticas. Son opciones viscerales nada perturbadas por un mínimo análisis. Sólo son producto de su naturaleza.

 

Tres grandes filósofos del siglo XX han investigado en las raíces del comportamiento humano y nos han abierto campos del conocimiento. Estos son Peter, Murphy y Cipolla. Los tres han llegado a conclusiones semejantes partiendo de distintos sujetos de investigación. Los tres han intentado entender por qué en un mundo racional se dan comportamientos aparentemente irracionales en personas que han alcanzado un estatus social considerable.

En primer lugar debemos aclarar que no es que el fenómeno se manifieste exclusivamente en personas preeminentes sino que precisamente por la trascendencia de estos sujetos su comportamiento se hace más notorio, pero se puede afirmar que estos especimenes están en todos los niveles de la sociedad.

Esta afirmación parecería contradecir el principio de Peter pero no es así. Ya nos advirtió el gran maestro que se puede alcanzar el N.I. (nivel de incompetencia) en cualquier escalón de la pirámide social. Hay quien no pasa del primer escalón y hay quien necesita llegar a la cumbre. Por eso encontramos idiotas tanto en personas de poca capacidad como en las de un gran nivel intelectivo.

Peter intenta explicar estos comportamientos acudiendo a la idea de que las personas han alcanzado un nivel para el que no están capacitadas y por lo tanto las acciones que cometen son erróneas.

Cipolla lo explica desde el punto de vista genético, hay una parte de la humanidad que está fabricada para cometer errores que perjudican al resto.

Murphy lo achaca a fuerzas ocultas.   

Si asumimos que la Creación es un trabajo perfecto o al menos de un altísimo nivel de calidad, con los estándares de calidad que tenemos, el hecho de la existencia del idiota y además en cantidades considerables, no podemos contemplarlo como un error en la cadena de selección, sino que tenemos que intentar encontrar las causas que motivan su existencia. Debemos analizar la circunstancia con la certeza de que esos individuos existen para beneficio de la humanidad en su conjunto.

La observación metodológica nos permite enunciar algunos postulados:

1-    Es inútil intentar comprender el comportamiento de un idiota.

2-    Es inútil intentar prevenir las negativas consecuencias del comportamiento de un idiota.

3-    Las consecuencias del comportamiento de un idiota siempre son negativas para los no idiotas.

Para intentar indagar en las razones de su comportamiento siempre vamos a utilizar la lógica que aplicamos al resto de los humanos, a los no idiotas, y por lo tanto no podremos llegar a ningún resultado. El idiota no se rige por ninguna lógica, al menos por ninguna que conozcamos. Si sus acciones obedecen a un sistema consecuente es algo que desconocemos por completo y por lo tanto no podemos aplicar ningún método de análisis. Sus acciones resultan de todo punto impredecibles. Lo único que podemos afirmar es que siempre resultarán negativas para el resto de los humanos.

La pregunta que nos asalta es: ¿Por qué la naturaleza promueve la existencia de unos componentes que son perjudiciales para el conjunto? Siendo la naturaleza un organismo que comete muy pocos errores, ¿qué motivos tiene para generar estos elementos en apariencia nocivos, y en número tan significativo?

A lo largo de la historia muchos pensadores han intentado desentrañar este misterio tan inquietante sin llegar a ninguna solución. Todos acabaron en conclusiones derrotistas.

Ya la Biblia dice que “stultorum infinitus numerus est”, “el número de idiotas es infinito”, como nosotros somos finitos, nuestro cerebro no puede entender la noción de infinito, por lo tanto debemos suponer que lo que quiere decir la frase es que mientras exista la humanidad seguirá poblada de un número altísimo de idiotas.

Friedich Schiller dijo: “Contra la estupidez, los propios dioses luchan en vano”.

Gustave Flaubert decía: “La estupidez es una roca inexpugnable, todo lo que da contra ella se despedaza”.

Rodolfo Wilcock, en la introducción de la edición italiana de “Dictionaire des idées reçues” de Gustave Flaubert, asegura que:

“A lo largo de la vida de Flaubert, la imagen de la Estupidez arrastrada por la poderosa marea de los tiempos continuó creciendo a sus ojos, no solo como atributo imposible de erradicar de la especie humana, sino en cuanto a Poder Cósmico, éter que rodeaba a toda palabra dicha, del cotilleo de los entremetidos a las conferencias de los académicos, los llamamientos de los políticos y los preceptos de los farmacéuticos, las imágenes de los poetas y los protocolos de los científicos”.

Konrad Adenauer dijo: “Si el Creador puso tan graves límites a la inteligencia humana, parece injusto que no haya puesto también límites a la estupidez humana”.

Alejandro Dumas hijo aseguraba: “Prefiero los malvados a los imbéciles, porque aquellos al menos dejan algún respiro”.

Anatole France insiste en el concepto de infinito: “Nada es infinito en el universo salvo la estupidez de los hombres”.

Baltasar Gracián es más cáustico: “Son tontos los que lo parecen y la mitad de los que no lo parecen”.

Molière dijo: “Un tonto ilustrado es más tonto que un tonto ignorante”. (Están en todas partes)

Montaigne: “Nadie está libre de decir estupideces, lo grave es decirlas con énfasis”. (¿Le recuerda a alguien?)

Ortega y Gasset: “Una estupidez no se puede dominar si no es con otra”. (Efecto dominó)

La Rochefoucauld: “Se puede ser necio teniendo talento, pero jamás teniendo juicio”. (Entendiendo por juicio el razonamiento de los no necios)

Saint-Exupery: “Ser necio de nacimiento es una enfermedad incurable”. (Todos los idiotas lo son de nacimiento, luego incurables)

George Bernard Shaw: “La osadía de los tontos es ilimitada, y su capacidad para arrastrar a las masas, insuperable”. (Abundan entre los políticos)

Paul Henri Spaak: “La estupidez es la más extraña de las enfermedades, el enfermo nunca sufre, los que de verdad la padecen son los demás”.

Refranero popular:

Lo que natura no da, Salamanca no presta. (De nada sirve ilustrarse)

El maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela. (Hay muchos enseñando)

Quien tonto nace, tonto se yace. (Abunda en que es para toda la vida)

 

En vez de dejarnos arrastrar por el abatimiento intentemos analizar el asunto desde un punto de vista positivo. El hecho incuestionable es que la estupidez está ahí y debe ser por algo. Si forma parte significativa del equilibrio del universo tendremos que encontrar su razón de ser. No es razonable pensar que se debe a un error del Orden Supremo. Si existe y no es posible erradicarla se debe sin duda a que su concurso es necesario para mantener el buen funcionamiento del conjunto. Es necesario seguir investigando.

 

viernes, 1 de noviembre de 2024


 De saqueos e incompetencias.

A nadie se puede culpar de que llueva mucho. Pero sí de las consecuencias que causa esa lluvia extraordinaria. Hay que exigir responsabilidades a los que se supone que están a los mandos. Los que tienen los medios para intervenir en los acontecimientos. Las fuerzas de la naturaleza no son un castigo inevitable, se pueden controlar hasta cierto punto, un terremoto de idéntica intensidad causa miles de muertos en Afganistán y ninguno en Japón. Se trata de prevenir y poner los medios para minimizar las consecuencias. Se trata de tener gente competente a los mandos. Cuando murió Franco tuvimos un período de seis años de transición de un régimen autocrático a una incipiente democracia. Esa difícil metamorfosis se hizo con éxito debido a unas personas inteligentes y capaces que lideraron el proceso y superaron las enormes dificultades que suponía el cambio entre la oposición del antiguo régimen y los constantes atentados de ETA. En el 82 ganó las elecciones Felipe González y desde entonces se han ido sucediendo gobiernos de PP y PSOE, 42 años. Esto ha propiciado una masa de personas que ha encontrado en la adscripción a esos partidos su modo de vida. Auténticos maniobreros de la política que han entrado en uno u otro partido muy jóvenes y han desarrollado toda su vida profesional al amparo de esas enormes maquinarias de poder. Según Peter en una organización jerarquizada las personas van ascendiendo hasta alcanzar su nivel de incompetencia y ahí se quedan hasta el final. No hay organización más grande ni más jerarquizada que un partido político. Estos 42 años han producido unas enormes estructuras colonizadas por incompetentes cuya principal preocupación es adular a sus jefes que a su vez procuran rodearse de halagadores que les alimenten sus egos. Son personas sin preparación, sin cualidades, sin conocimientos, sin la inteligencia necesaria para desarrollar su labor. Incapaces. En una gran mayoría los que viven de la política están menos preocupados por servir a los demás que por servirse a sí mismos. No están en política para intentar mejorar la sociedad sino para mejorar sus propias vidas. Los más espabilados medran y se enriquecen. Da igual el partido en el que desarrollen sus existencias porque las ideologías no son más que una mera excusa para hacer como que se enfrentan unos contra otros y de ese modo tener entretenidos a los inocentes ciudadanos que cada cuatro años acuden a depositar la papeleta en la urna. El objetivo de todos ellos es el mismo, saquear. El saqueo es el primer impulso del ser humano, solo contenido y encauzado por la educación en valores. Acabamos de constatar cómo gente sin escrúpulos aprovechan el descontrol producido por las riadas para saquear comercios y viviendas particulares. Gente sin valores, sin cultura ni educación que controle sus instintos primitivos. Este es el saqueo de los que están en la base de la estructura, saqueo a la vista de todos y a pequeña escala, el de los que están arriba es más sofisticado, oculto y mucho más perjudicial. A medida que se han ido despreciando los valores la sociedad se ha ido asilvestrando. Es un proceso lento pero constante. Menospreciar o vilipendiar todo lo que hicieron nuestros ancestros es un modo de rechazar los valores que nos dejaron. Quienes se postulan para dirigir a sus semejantes deben responder de sus acciones y de sus inacciones. Es muy posible que se hubieran podido disminuir los terribles efectos de la naturaleza desatada y se hubieran salvado vidas. Antes, limpieza de los cauces, desbroce de los montes, desvío de barrancos, construcción de presas en vez de destruirlas, advertencias precisas y a tiempo a la población; y después una actuación coordinada, rápida y eficaz de todas las administraciones sincronizadas, incluyendo al ejército, en vez de arrojarse las culpas unos a otros. Debemos exigir responsabilidades desde el número 1 hasta el último. El que no sirva para servir que se dedique a otra cosa.