domingo, 11 de noviembre de 2018

Extremismos y extremistas.


Todos los medios, prensa, radio y televisión, dan constantemente noticias sobre la extrema derecha. De España y de otros países de nuestro entorno. Normalmente relacionadas con hechos violentos o con acciones xenófobas. Noticias negativas. La negatividad va en el propio vocablo “extremismo”, suena muy mal. Sin embargo, para los medios, el extremismo siempre es de derechas. Se dan muy pocas noticias o casi ninguna sobre la extrema izquierda. Como si no existiera. Si lo que hay a la derecha de lo que llamamos derecha, es extrema derecha, lo que se sitúa a la izquierda de lo que se define como izquierda debería ser extrema izquierda. Y si todo en la vida tiende a equilibrarse sería normal que las noticias sobre una y otra tendencia fueran similares. ¿A qué se debe esa discordancia? ¿Tal vez se enfatizan unas y se disimulan otras?
La consecuencia de este comportamiento es que el brazo de la balanza se inclina hacia la derecha y todo el espectro tiende a resbalar hacia ese lado, de modo que en la percepción de los incautos espectadores la derecha moderada tiende al extremo, el centro tiende a la derecha, y la izquierda tiende al centro. La extrema izquierda cae hacia la izquierda moderada y queda vacío el espacio al extremo izquierdo de la balanza. Como por definición los extremismos son malos, la derecha resulta automáticamente demonizada en el subconsciente colectivo. A alguno, o alguna, para inclinar más la balanza no le basta lo de extrema derecha, ya hablan de extrema extrema derecha. Pronto añadirán la supermegaextrema derecha. No es necesario razonar, tan solo enviar mensajes subliminales.      
En Brasil ha ganado las elecciones un tal Bolsonaro. Según los medios españoles, un señor de extrema derecha; racista, xenófobo, homófobo, y misógino, una auténtica desgracia para la humanidad. Teniendo en cuenta que ha ganado con el 55% de los votos, solo se me ocurren dos posibilidades. Una, que el 55% de los brasileños y brasileñas sean, además de tontos; racistas, xenófobos, homófobos y misóginos; y misóginas. Dos, que los medios españoles mientan como bellacos o cuando menos tergiversen drásticamente las noticias. No conozco al 55% de brasileños y brasileñas, pero sí a los medios españoles, así que yo ya me hago una idea.
Esos mismos medios que se lamentan de la victoria del tal Bolsonaro, que va a gobernar el país con el 55% de los votos, son los mismos medios que aplauden con las orejas que aquí en España, un tal Sánchez esté gobernando con el 22,6% de los votos. Pero nuestra democracia es mucho mejor que la brasileña. ¡Dónde va a parar!

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