El 30 de noviembre de 1835 nació Samuel Langhome Clemens, conocido por su seudónimo de Mark Twain. Autor entre otras obras de "Las aventuras de Tom Sawyer", "El príncipe y el mendigo", o "Las aventuras de Huckleberry Finn".
Otro 30 de noviembre, este de 1900, falleció Oscar Wilde, poeta, dramaturgo, ensayista y novelista. autor de "La importancia de llamarse Ernesto" o "El retrato de Dorian Gray".
Ambos escritores han pasado a la posteridad no solo por su brillante producción literaria, sino por las ingeniosas frases que nos dejaron.
Reales o adjudicadas, estas son algunas:
Mark Twain:
El hombre es el único animal que come sin tener hambre, bebe sin tener sed, y habla sin tener nada que decir.
Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es momento de hacer una pausa y reflexionar.
No ande por ahí diciendo que el mundo le debe su sustento. El mundo no le debe nada. Estaba aquí antes.
Ni la vida, ni la libertad, ni la propiedad de ningún hombre están a salvo cuando el legislativo está reunido.
Suponga que usted fuese un idiota y suponga que usted fuese un miembro del Congreso. Vaya, pero si estoy siendo reiterativo.
Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordáis y no os morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre.
El hombre es la criatura que Dios hizo después de una semana de trabajo, cuando ya estaba cansado.
No puedes confiar en tus ojos cuando tienes la imaginación desenfocada.
Todo lo que se necesita para tener éxito es ignorancia y confianza.
Es mejor ser un escarabajo joven que una vieja ave del paraíso.
Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no.
Si dices la verdad no tendrás que acordarte de nada.
Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas.
Nunca permití que la escuela interfiriera en mi educación.
Oscar Wilde:
En estos tiempos los jóvenes creen que el dinero lo es todo, algo que comprueban cuando se hacen mayores.
Logro resistirlo todo, salvo la tentación.
Cuando me da por pensar de noche en mis defectos, me quedo dormido inmediatamente.
Lo único capaz de consolar a un hombre por las estupideces que hace, es el orgullo que le proporciona hacerlas.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo.
Cuando una persona hace una cosa soberanamente estúpida, siempre la hace por los más nobles motivos.
A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.
Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche.
Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.
Perdona siempre a tu enemigo, no hay nada que le enfurezca más.
El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer.
Cuando la gente está de acuerdo conmigo siempre siento que debo estar equivocado.
A veces pienso que Dios al crear al hombre sobrestimó un poco su habilidad.
Se puede admitir la fuerza bruta, pero la razón bruta es inadmisible.
No soy tan joven como para saberlo todo.
Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad.
Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones.
domingo, 29 de noviembre de 2015
viernes, 20 de noviembre de 2015
Superpoblación y terrorismo
En 1967
la tierra estaba habitada por 3.600 millones de personas. En esa fecha, un
informe de la OCDE, "Population Control and Economic Developement",
establecía tres supuestos de crecimiento de la población mundial para el año
2050. Estos eran, 7.000 millones para la variante baja, 9.000 millones para la
media, y 11.000 millones para la alta. En el año 2013 ya hemos sobrepasado los
7.000 millones. Las últimas previsiones anuncian que alcanzaremos los 9.000
millones para el 2030. A este ritmo es previsible que superaremos con amplitud la
variante más alta, la más pesimista, en el 2050.
Este crecimiento
desorbitado no está regularmente repartido por el planeta. Naciones Unidas
prevé que en 2050 la mitad de la población mundial estará concentrada en tan
solo 9 países y 5 serán africanos. Según esas previsiones, Nigeria, que
actualmente ocupa la séptima plaza y es el único país africano entre los diez
primeros, pasará a ocupar el tercer lugar, desbancando a Estados Unidos. Los
restantes serán China, India (14% de población musulmana), Pakistán (95% de
musulmanes, más de 1.000 mujeres asesinadas “por honor” cada año, según la Pakistan´s
Human Rights Commission), República Democrática del Congo (mayoritariamente
cristiana), Etiopía (33% de musulmanes), Tanzania (35% de musulmanes), Estados
Unidos, Indonesia (90% de musulmanes), y Uganda (mayoritariamente católicos).
En
nuestros días, en Bangladés (90% musulmanes), el país con mayor densidad de
población del mundo, el 60% tiene menos de 25 años. En contraste, los países
europeos no hacen más que envejecer. En 2050, uno de cada tres europeos tendrá
más de 60 años, mientras en América Latina y Asia la proporción será del 25%. En
España el grupo de los menores de 25 no llega al 30%, siendo ya de un 23% el de
mayores de 60 años.
En Egipto
(90% de población musulmana) se producen cada año más de 2,5 millones de
alumbramientos, en términos proporcionales cuatro veces más que la media de los
países occidentales. En España el promedio de hijos por mujer es de 1,2. En
muchos países africanos pasa de 6, y la mayoría está por encima de 5.
Se está
produciendo desde hace décadas una explosión demográfica en unos países
mientras en otros los nacimientos apenas alcanzan a reemplazar las defunciones.
Los distintos sistemas sociales y de ámbito cultural no hacen más que
incrementar las diferencias. En países con sistemas de pensiones deficitarios o
inexistentes, el tener muchos hijos da una cierta esperanza de sustento para la
vejez. En España es justo lo contrario, durante los años de crisis, muchos
ancianos, con sus pensiones, han tenido que amparar a sus hijos y nietos. También
afecta a la tendencia la distinta forma de enfrentar el aborto. El Islam es
contrario al aborto, en ese sentido no se diferencia del cristianismo. La
diferencia está en que en la inmensa mayoría de los países musulmanes se
respetan los preceptos religiosos, mientras que en los occidentales no, y el
aborto se considera un derecho. Mientras “nosotras parimos, nosotras
decidimos”, en otras culturas deciden tener cinco, siete, o nueve hijos. El 97%
de los abortos practicados en España, más de 100.000 al año (13 millones en el conjunto
de Europa), se hacen bajo el supuesto de protección de la salud psicológica de
la madre.
Hace
pocas semanas, la prensa daba cuenta de que en Uttar Pradesh, el estado más
poblado de la India con unos 200 millones, se habían presentado 2,6 millones de
personas para optar a una oferta para cubrir 368 empleos públicos. Las
autoridades renunciaron a la entrevista personal porque calcularon que
necesitarían cuatro años a razón de 2.000 entrevistas diarias. Los requisitos
consistían en tener acabados los estudios primarios y saber montar en
bicicleta. Se presentaron 255 doctores, 25.000 posgraduados y 150.000
licenciados. Ante esas cifras nuestra crisis resulta risible.
Los
países más pobres son los que más crecen en población, mientras los más ricos
se estancan. En ese contexto el trasvase de personas hacia los países con más
oportunidades es inevitable por muchos muros que se levanten. En Europa está
pasando desde hace décadas y se ha acelerado dramáticamente en los últimos
años.
Esta
situación, siendo en sí misma un problema, se agrava hasta límites
insostenibles cuando los que llegan no se integran ni se adaptan a las
costumbres del país de acogida, sino que, o bien se aíslan en guetos donde
viven de modo muy similar a sus países de origen, o bien pretenden imponer su
modo de vida a la sociedad que les acoge. Estos colectivos son más vulnerables a
las crisis por educación, idioma, relaciones familiares, etc, y ello genera,
por comparación, una disposición a la revuelta. Son terreno propicio para prender
la llama de la radicalidad y la violencia. La juventud está siempre dispuesta a
comportamientos extremistas, y en juventud nos ganan por goleada.
Muchos de
estos jóvenes desarraigados se sentirán en mayor o menor medida próximos a los
que perpetran atentados contra intereses occidentales y desearán emularlos.
Dicen las
noticias que varios de los terroristas que han actuado en París son franceses.
No es cierto, son extranjeros con pasaporte francés. Son más extraños al
sentimiento francés que cualquier otro que nunca haya pisado suelo galo. Odian
todo lo que representa el modo de vida de un francés, un europeo, o un
occidental. Sus valores son otros. Durante años han ido rumiando el odio al
entorno en el que viven.
En los
años 30 del pasado siglo no todos los alemanes eran fanáticos nazis, pero la
mayoría se dejó arrastrar, o se puso de perfil, o comprendió, toleró o amparó a
los asesinos nazis. No todos los rusos era fanáticos estalinistas, pero la
mayoría se dejó arrastrar, o se puso de perfil, o comprendió, toleró o amparó a
los asesinos estalinistas. Podemos decir lo mismo de lo sucedido en China, en
Japón, en Ruanda, o en Camboya. La mayoría de sus habitantes querrían la paz,
pero eso no impidió que se produjeran millones de muertes. Es evidente que la
mayoría de los musulmanes son pacíficos y lo que desean es vivir en paz, pero
unos pocos fanáticos asesinos pueden arrastrar a muchos miles de prosélitos,
mientras otros cientos de miles de pasivos congéneres se dejarán arrastrar, o
se pondrán de perfil, o comprenderán, tolerarán o ampararán la violencia. Nos
lo enseña la historia una y otra vez. Y otra. Y otra. El ser humano es así.
Todos los
pueblos tienen señas con las que se identifican, idioma, cultura, religión,
modo de vida, costumbres, gastronomía, forma de vestir, aspecto físico, y un
sinfín de características que, si lo desean o lo necesitan, les sirve para
agregarse a unos colectivos y separarse de otros. Las minorías violentas apelan
a esas diferencias para seducir a las mayorías y suelen tener un éxito rotundo.
Europa se
ha ido llenando de inmigrantes que buscaban una vida mejor que la que padecían
en sus lugares de nacimiento. Los que se han integrado han contribuido a
enriquecer a la sociedad, siempre la unión y la fusión son enriquecedoras. Los
que no se han integrado han generado un grave problema. Viven entre nosotros
pero no conviven. El rechazo engendra odio y el odio agresividad y venganza. “Es
triste condición humana que más se unen los hombres para compartir los odios
que para compartir un mismo amor”, decía Jacinto Benavente. Y odiar significa
sentir aversión por la simple existencia del otro, desear eliminarlo. Si además
eliminar al otro está premiado con el Paraíso ¿cómo se puede detener esta
deriva? Si los expertos no tienen ni idea, yo tampoco.
Solo se me
ocurre bucear en el saber milenario del refranero popular, ese pozo inagotable
de sapiencia acumulada a lo largo de los siglos. Ya que una de las partes apela
a Dios para sus fechorías, un buen consejo sería: “Cada uno en su casa y Dios
en la de todos”. Difícil en un mundo global.
¿Qué tal,
entonces? :”Si vas a Roma haz lo que los romanos”. Si vienes a Europa haz lo
que los europeos. Con eso sería suficiente.
No sé si
me harán caso. El virus del odio se extiende muy deprisa y no conocemos la
vacuna. Es posible que tengamos que convivir con él mucho tiempo.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Habitaban con nosotros pero no convivían.
-Almanzor, sí, necesitamos un jefe
como Almanzor -afirmó Ahmed.
-No estés tan seguro.
Les sorprendió la voz que surgía de
la oscuridad, era Abdallah Al Qurtubí el que se agregaba a la conversación.
-No estés tan seguro -repitió
acercándose-, es posible que los aciagos días que estamos viviendo sean
consecuencia de la época de Almanzor.
-¿Cómo dices eso? -preguntó
asombrado Ahmed.
-Almanzor fue un gran guerrero sin
duda, el Victorioso de Dios. Durante treinta años mantuvo a raya a los
cristianos del norte y a las tribus salvajes del otro lado del mar. Controló con
mano de hierro el califato, al tiempo que era el azote de los pueblos
fronterizos, mantuvo la paz y la prosperidad dentro de Al Ándalus...
-¿Y eso te parece mal?
-Desde luego
que no. Tan solo digo que las consecuencias de esa política pueden haber degenerado
en esta mala situación. ¿Qué pasó durante todos esos años?, que el pueblo de
Qurtuba se amansó. Las guerras las ganaban los mercenarios, tropas de
extranjeros que se encargaban de morir y matar mientras los andalusíes
disfrutaban de una vida sin sobresaltos, limitándose a celebrar las victorias y
a beneficiarse en mayor o menor medida del producto de ellas. Las gentes se
sienten cómodas en la protección que les procura un caudillo enérgico si tienen
asegurado el plato de cada día. Se relajan, se amoldan, se acostumbran a no
tener que pelear por la vida. Adoptan la filosofía del gato casero, si hay sol
se ponen al sol, y si no hay, se arriman a la hoguera. Mientras haya calor
igual da de donde venga. Pero cuando se muere el amo y ese gato descubre que nadie
le pone la comida y tiene que salir a buscarla afuera, ya no sabe, y los gatos
callejeros no le dejaran probar bocado. Fuera de casa hace frío, hermanos, y la
vida hay que merecerla y pelearla cada día. Nosotros hemos perdido nuestra
naturaleza de pueblo unido, con un futuro común y con unas convicciones firmes,
y nos hemos quedado a merced de los enemigos. Almanzor era más temido que
respetado. Interrumpió la cadena de la dinastía omeya que era la que nos daba
continuidad y nos hacía proyectarnos en el tiempo. Nos llenó el país de
extranjeros que habitaban con nosotros pero no convivían. Murió y cada facción
quiso imponer su fuerza porque él enseñó a todos que no era necesario
pertenecer a la dinastía para detentar el poder. Pero cuando desaparece la mano
firme y tiránica, surgen inmediatamente los pequeños mediocres que han estado
aguardando el final del poderoso. Ahí empezó el derrumbe y ha sido vertiginoso
porque estábamos muy debilitados. ¿Cuántos pueblos han sido víctimas de sus
caudillos a lo largo de la historia? Yo no quiero caudillos. Yo quiero
convicciones. Todos los caudillos se mueren pero las ideas claras y firmes se
proyectan en el tiempo, sobreviven a los mortales. Al Ándalus ha ido
precipitándose velozmente hacia la insignificancia de no ser más que un
conjunto de personas que ha perdido la cohesión, que no saben a qué cultura
pertenecen. En estos momentos nuestra civilización no tiene un sentido nítido y
bien definido para sus habitantes. ¿Cuál es para vosotros la idea de Al Ándalus?
Los jóvenes lo miraron sorprendidos
sin saber qué responder. Realmente no se habían planteado esa cuestión; vivían
allí y punto. Siempre habían estado allí, ¿qué más se necesita para vivir?, ¿no
basta con estar?
El capitán esperó una respuesta
durante unos instantes y viendo que nadie le contestaba, prosiguió su monólogo.
-Tenemos que tener una idea clara
de lo que somos. Las comunidades de hombres son como el hombre mismo. Nosotros,
cada hombre, necesita movilizarse cada día, comer, aprender, crecer, amar. El
hombre que se abandona, muere. Lo mismo le sucede al colectivo, si no se
mantiene siempre en marcha acaba desapareciendo.
Nosotros nos vamos despeñando por
el precipicio de la desidia. ¿O es que acaso os creéis que el mundo se mueve
siempre hacia delante? La vida hay que merecerla cada día. ¡Mirad a los
cristianos!
-¿Qué tenemos que aprender de esos
bárbaros? -preguntó Ahmed-. Están atrasados, no tienen cultura, no han
progresado como nosotros. No se lavan. Son zafios e inmundos.
-Así es, en verdad. Nosotros somos
mucho más ricos. Nuestra cultura es muy superior. Hay más sabios en esta ciudad
que en todos los territorios cristianos. Tenemos mejores armas y más hombres y
caballos. Levantamos hermosos palacios, construimos floridos jardines,
mantenemos feraces huertas, confeccionamos lujosos vestidos, componemos
bellísimos poemas, poseemos enormes bibliotecas con miles de volúmenes,
disfrutamos de cientos de baños públicos, somos los más instruidos en
geometría, astronomía, botánica o medicina..., -calló un instante,
reflexionando-, en verdad tendría que estar hablando en tiempo pasado, todo eso
era cierto hasta hace un año. ¿Ahora qué?, ¿adónde se han ido todas esas
cosas?, ¿adónde están yendo? Somos como una jauría de chacales que se atacan y
muerden peleando entre ellos disputándose el mejor venado, y mientras se
debilitan llega el tigre y se come la presa. Los cristianos quieren comerse el
venado. Antes vivían enfrentados pero ahora se van uniendo alrededor de un
objetivo común. Ya han estado aquí dos veces y volverán. Almanzor los derrotó
en más de cincuenta ocasiones, asoló sus castillos y sus ciudades, mató a sus
hombres, secuestró a sus mujeres, quemó sus cosechas y les arrebató sus bienes.
Pues bien, ahí siguen. Con más fuerza que antes. La vejación constante a la que
les sometimos les hizo unirse y dotarse de un ansia de resistir más fuerte que
nuestra presión. Si ofendes a un pueblo milenario tienes que aniquilarlo
completamente o prepararte para su venganza. Ahora vienen a cobrar su débito.
Sus mujeres paren más hijos que las nuestras, sus soldados son más arrojados
que los nuestros y su fe es más determinada que la nuestra. Nos invadirán, nos
derrotarán y nos impondrán sus condiciones. Los signos son claros para el que
los quiera ver. Los primeros emires poblaron la tierra con su simiente, Abd el
Rahman II dejó más de cien hijos; Abd el Rahman III, tuvo veintisiete, Al
Hakam, dos, y Hisham, ninguno. ¿Qué más prueba de los cielos queréis?, la
estirpe se ha secado y con ella se ha ensombrecido la perla más brillante del
universo, Qurtuba.
Fragmento de "La perla de al Ándalus", novela que se desarrolla en los primeros años del siglo XI, en el inicio del derrumbe del Califato.

lunes, 9 de noviembre de 2015
Por pasar el rato
Pasamos la vida subidos a una gran roca esférica que da vueltas sin cesar por un lugar que llamamos espacio exterior. Las vueltas son siempre las mismas y a una velocidad constante de unos 100.000 kilómetros por hora. Al tiempo que se desplaza, nuestra esfera va girando sobre su eje a unos 1.500 kms por hora, más o menos, dependiendo de en qué punto de la misma tomemos la medición. Así parece que lleva unos cuantos millones de años, dando las mismas vueltas y girando sin cesar. De momento no parece que vaya a pararse. Subidos, agarrados y prisioneros de esa roca, nosotros pasamos unos pocos años, 80 de media, acompañándola en su incesante transitar. ¿Para qué?, cualquiera sabe. Hay algunas teorías pero pocas certezas.
La roca ha estado muchos millones de años repitiendo su monótono recorrido sin nosotros, da la impresión de que no le hacíamos ninguna falta.
Para sobrellevar esos pocos años de vueltas y giros, los hombres se dedican a diversas actividades. Una vez resueltas sus necesidades básicas, emprenden otras cuya finalidad principal consiste en pasar el rato. Tienen muchas opciones, pueden ocupar su tiempo en innumerables labores, unas más útiles que otras, pero la mayoría tienen por objetivo pasar el rato.
Escribir en un blog es una de esas opciones. Leerlo es otra.
La roca ha estado muchos millones de años repitiendo su monótono recorrido sin nosotros, da la impresión de que no le hacíamos ninguna falta.
Para sobrellevar esos pocos años de vueltas y giros, los hombres se dedican a diversas actividades. Una vez resueltas sus necesidades básicas, emprenden otras cuya finalidad principal consiste en pasar el rato. Tienen muchas opciones, pueden ocupar su tiempo en innumerables labores, unas más útiles que otras, pero la mayoría tienen por objetivo pasar el rato.
Escribir en un blog es una de esas opciones. Leerlo es otra.
domingo, 8 de noviembre de 2015
La leyenda de Tamerlán
Muy
cerca del final del curso, los niños aguardaban ansiosos un acontecimiento
importante. El equipo de fútbol de los chicos españoles había llegado a la
final del campeonato juvenil de Moscú, e iba a enfrentarse con un equipo ruso. Casi
todos los niños de la Casa de Rosa acudieron a presenciar el partido.
Al
entrar vio a Mikhail, el profesor de historia, sentado solo en una de las
gradas y se situó junto a él. El hombre parecía un poco ausente, tenía una
expresión atribulada que contrastaba con el bullicio general. A Rosa le extrañó
y le preguntó si le ocurría algo.
-Ayer
-contestó- leí una noticia en el Pravda
que me ha dejado muy inquieto. Un equipo de arqueólogos ha descubierto en
Samarkanda la auténtica tumba de Tamerlán y ha desempolvado su cráneo. Los
restos van a ser trasladados a Moscú para estudiarlos en profundidad. No
deberían hacer tal cosa. Hay muertos que no conviene molestar. Tamerlán fue un
terrible caudillo del siglo XV, un guerrero y conquistador insaciable y
despiadado. Con un ejército de feroces soldados nómadas dominó enormes
territorios de Asia llegando hasta el Mediterráneo. Doblegó decenas de
naciones, arrasó miles de pueblos y exterminó a millones de sus habitantes. Uno
más de los sanguinarios caudillos que se han distinguido a lo largo de la
humanidad por el desprecio a la vida de sus semejantes. Hay una leyenda que dice
que si su tumba fuese violentada su ira caería sobre los responsables, que
sufrirían una plaga más devastadora aún que las que él causó. Hay que ser más
respetuoso con las profecías, no conviene desoír tan claras advertencias. Podrían
cumplirse.
Era el
22 de junio de 1941, y había estado lloviendo sin parar desde la víspera. Cayó
tanta agua que tuvieron miedo de que no se pudiera celebrar el encuentro. El
campo estaba en muy malas condiciones, embarrado y lleno de charcos, pero después
de hacer una inspección, los contendientes decidieron jugar, y los espectadores
se alegraron y se prepararon para pasar un buen rato. Rosa se olvidó enseguida
de los temores que inquietaban a Mikhail y se unió a los demás niños que animaban
a los españoles con gritos y cánticos. Gritaban exaltados y jaleaban cada
acción con el máximo entusiasmo. Los jugadores hacían lo que podían sobre aquel
barrizal, cuando corrían levantaban con sus pisadas el agua encharcada
salpicando a su alrededor, y cuando caían al suelo se levantaban cubiertos de
lodo. Aquello, lejos de incomodar a los espectadores, les provocaba mayor
excitación y vitoreaban con entusiasmo cualquier acción de los esforzados
jugadores.
Habrían
transcurrido solamente unos quince o veinte minutos del apasionante encuentro, cuando
por los altavoces del estadio sonaron unos intensos pitidos, y a continuación
empezaron a escucharse las notas de La Internacional. El árbitro mandó
detener el juego y todos, jugadores y público, quedaron expectantes,
sorprendidos por la interrupción.
Cuando
acabó de sonar la música, se oyó la voz de Mólotov, grave, firme:
“Camaradas,
hoy a las cuatro de la madrugada, sin declarar la guerra y sin formular
pretensiones de ningún tipo, tropas de la Alemania fascista han atacado la
frontera en muchos puntos, han penetrado en nuestro país, y han bombardeado
desde el aire Zhitomir, Kiev, Sebastopol, Kaunas, y algunas otras localidades.
Debéis prepararos para la guerra. La Unión Soviética es fuerte y sabrá hacer
frente al enemigo. Nuestra causa es justa. El enemigo será derrotado. La
victoria será nuestra.”
Volvió
a sonar La Internacional y el público abandonó el estadio. Rosa buscó
con la vista a Mikhail pero ya se había marchado. Por las calles la gente
andaba deprisa con gesto de preocupación. Enseguida se organizaron colas en las
tiendas, todos querían abastecerse de los productos más necesarios. En el Metro
la gente leía con avidez las inquietantes noticias, comentaban los
acontecimientos, algunos se enteraban allí de lo que estaba ocurriendo, se
asombraban, se mostraban incrédulos, lo que nadie esperaba, lo que nadie deseaba,
estaba sucediendo.
Los
niños regresaron a la Casa cabizbajos y alarmados. Lo que prometía ser un día
de diversión se había convertido en el prólogo de una pesadilla. ¿Qué estaba pasando?
¿Cómo era posible que alguien se atreviera a invadir un país tan poderoso?
Fragmento de "El infierno de los inocentes", novela que narra las vivencias de los niños que fueron enviados a Rusia durante la Guerra Civil y las de los jóvenes que se alistaron en la División Azul. Disponible en Amazon
![EL INFIERNO DE LOS INOCENTES de [Molinos, Luis]](https://images-eu.ssl-images-amazon.com/images/I/51g6u%2B17SHL.jpg)

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