jueves, 22 de enero de 2026

La leyenda de Tamerlán.


 

Tamerlán fue un terrible caudillo del siglo XV, un guerrero y conquistador insaciable y despiadado. Con un ejército de feroces soldados nómadas dominó enormes territorios de Asia llegando hasta el Mediterráneo. Doblegó decenas de naciones, arrasó miles de pueblos y exterminó a millones de sus habitantes. Uno más de los sanguinarios caudillos que se han distinguido a lo largo de la humanidad por el desprecio a la vida de sus semejantes. Circulaba una leyenda que decía que si su tumba fuera algún día violentada su ira caería sobre los responsables, que sufrirían una plaga más devastadora aún que las que él causó. En junio de 1941 unos arqueólogos rusos descubrieron en Samarkanda la tumba de Tamerlán hasta entonces ignota, desempolvaron su cráneo y lo trasladaron a Moscú para su estudio. El día 22 de ese mes todas las emisoras del país retransmitieron al unísono la voz de Mólotov anunciando: “Camaradas, hoy a las cuatro de la madrugada, sin declarar la guerra y sin formular peticiones de ningún tipo, tropas de la Alemania fascista han atacado la frontera en muchos puntos, han penetrado en nuestro país y han bombardeado desde el aire Zithomir, Kiev, Sebastopol, Kaunas y algunas otras localidades. Debéis prepararos para la guerra. La Unión Soviética es fuerte y sabrá hacer frente al enemigo. Nuestra causa es justa. El enemigo será derrotado. La victoria será nuestra.”

Acababa de empezar la llamada guerra en el Frente Oriental que provocó entre 26  y 30 millones de muertes. 

Hay que ser más respetuoso con las profecías, no es conveniente remover los restos de los muertos.     

El 24 de octubre de 2019 se exhumaron los restos de Franco y se trasladaron de donde reposaban a otro lugar. No consta que hubiese ninguna profecía pero desde entonces España ha sufrido una terrible pandemia, una borrasca extrema conocida como Filomena, la explosión de un volcán que llevaba 50 años inactivo y tardó tres meses en apaciguarse, unas tremendas inundaciones como no se conocían desde hacía 70 años, un apagón generalizado en todo el país durante muchas horas, cosa que no había ocurrido jamás, unos incendios pavorosos que han arrasado cientos de miles de hectáreas y destruido pueblos enteros y por último, de momento, un desgraciado choque de trenes de alta velocidad. Todas estas catástrofes han ocasionado muchas muertes. 

¿Tendrán algo que ver con una ignota maldición o serán solo la lógica consecuencia de la incompetencia de los gobernantes?