viernes, 31 de julio de 2015

De toros y fútbol.

Desde hace algún tiempo algunos sectores de la sociedad se han posicionado con firmeza, y hasta con agresividad, en contra de la fiesta de los toros. En vanguardia del movimiento antitaurino están los animalistas, sin duda sinceramente preocupados por el sufrimiento que se causa a las bestias. Pero a ellos se han sumado otros colectivos que sospecho que no sienten ese desasosiego por el bienestar de los animales, sino que se mueven por motivaciones de otra índole. Se trata de eliminar cualquier cosa que “huela” a tradición, que tenga significación “española”, algo que represente signos comunes entre los distintos territorios. Lo mismo sirve la bandera, que la imagen del rey, que el himno, o, en este caso, los toros. De hecho empezaron por eliminar del paisaje los toros de Osborne, y no creo que fuera por motivaciones piadosas hacia los letreros. Los amigos de prohibir y separar siempre encuentran argumentos para justificar su intransigencia.
El caso es, que tal como están las cosas, el porvenir de la tauromaquia se presenta poco halagüeño y parece probable que vaya desapareciendo paulatinamente. Las pasiones que levantaban las corridas en la sociedad durante el siglo XIX y primera mitad del XX, han sido reemplazadas por las que genera el fútbol, y no parece que la tendencia vaya a cambiar. No obstante, hay que decir que en cuanto a aportación a la riqueza del lenguaje cotidiano, no hay color. La afición a los toros ha impregnado el idioma que utilizamos a diario de un modo infinitamente superior al que ha aportado el fútbol. Son pocas y pobres las expresiones que utilizamos habitualmente que tengan su origen en la práctica del balompié. Haciendo un esfuerzo podríamos destacar:
Le metió un gol por la escuadra.
No le mete un gol ni al arco iris.
Salir a por uvas.
Fulano es un crack.
Menuda cantada.
Le ha hecho un desmarque.
Fulano despeja los balones como nadie.
Contra estas contadas locuciones tenemos innumerables señales de la influencia de la fiesta de los toros en el habla común. Para muestra estos botones.
Por un lado están las expresiones que manifiestan sin ambages la referencia taurina:
A ese le gusta ver los toros desde la barrera.
A mí no me torea nadie.
¡Ánimo!, al toro que es una mona.
A toro pasado, cualquiera se hace el valiente.
¡Cuidado!, que nos coge el toro.
Hay que coger el toro por los cuernos.
Ponerse hecho un toro.
Recibir una cornada.
Tener vergüenza torera.
Temerle a alguien más que a un miura.
Ver los toros desde la barrera.
Saber torear un problema.
Hay otras que su origen no se hace tan evidente:
Dar la alternativa (a Fulano).
Dar la puntilla (a Zutano).
Hacer un desplante (a Perengano).
Hacer el paseíllo.
Echar un capote.
Entrar al trapo.
Escurrir el bulto.
Estar hasta la bandera (un recinto).
Dar una espantada, o la espantá.
Hacer una buena faena.
¡Música, maestro!
Ponerse el mundo por montera.
Quedar para el arrastre.
Recibir un revolcón.
Rematar la faena.
Saber torear (un problema).
Ser (algo) de bandera.
Otras, que a lo mejor agradecen una explicación:
A las primeras de cambio.
Hace referencia a los momentos inmediatamente posteriores al cambio del capote de paseo por el de brega.
Atarse bien los machos.
Los machos son las cintas que sirven para ajustar la taleguilla, el pantalón de los toreros. Hay que apretarlos bien para no tener un disgusto durante la lidia. Hace referencia a prepararse a conciencia para enfrentar una situación complicada.
Cambiar de tercio.
Tercios, partes en que se divide la lidia. Cambiar de conversación o de acción.
Cargar la suerte.
Colocarse bien al dar un pase y mandar en el toro. Hace referencia a cuando alguien fuerza la situación para imponerse a otro.
Cortarse la coleta.
Cuando se retiraba un torero se cortaba la coleta en público, primero de verdad y después simbólicamente. Se dice cuando alguien se retira de alguna actividad.
Crecerse en el castigo.
El toro bravo, de buen trapío, al sentir dolor acomete con más fiereza. Hace referencia a los que no se arredran ante las dificultades.
Dar el quiebro.
Quebrar la embestida es evitar el golpe de los pitones con un movimiento ágil, sobre todo en la suerte de banderillas. Esta expresión la ha heredado el fútbol.
Dar largas.
Una larga cambiada es un lance en que el torero mueve la capa con amplitud para darle salida al toro esquivando la embestida. Se usa para expresar que damos excusas para evitar hacer algo que no deseamos.
Estar de capa caída.
Cuando el torero sostiene la capa con los brazos caídos no está en actitud de enfrentarse al toro. Se hace extensivo a cuando alguien está desanimado o indolente, sin ganas de encarar los problemas.
Estar en capilla.
Justo antes de saltar a la plaza, los toreros pasan por la capilla a rezar. Se refiere a cuando alguien se encuentra en un momento inmediato a un hecho importante.
Estos (o aquellos) son de aúpa.
Los de aúpa eran los picadores, por ir encima de los caballos. Se les solía criticar por excederse en su cometido de castigar a los toros con los puyazos. De ahí ha quedado como expresión de ser “de cuidado, de mala condición, violento, desagradable”, según el DRAE.
Pasarse de castaño oscuro.
Se tenía por cierto que el toro de pelaje castaño era siempre de gran bravura y exigía lo mejor del torero. Si se pasaba, si su color era aún más oscuro, se suponía que podía ser muy problemático para el diestro.
En fin, son innumerables las expresiones que utilizamos en nuestras conversaciones diarias:
Dar un puyazo.
En corto y por derecho.
Estar al quite.
Hasta la bola (del estoque).
Ir de farol (tipo de pase por alto).
La hora de la verdad.
La suerte suprema.
No hay quinto malo.
Parar los pies.
Pinchar en hueso.
Primeros espadas.
Salir por la puerta grande.
Ser una figura.
Ser un espontáneo.
Si el tiempo no lo impide.
Hay, por último, las expresiones que hacen referencia concreta a algún torero.
A esta reunión no ha venido ni el Tato.
Antonio Sánchez, “el Tato”, torero sevillano, 1831-1895. Cuentan que en su época de mayor gloria estaba en todos los carteles, no se perdía una corrida, de ahí la expresión, si no estaba “el Tato” era como si no hubiera nadie. El 7 de junio de 1869, al entrar a matar, el toro “Peregrino” le corneó en la pierna, se gangrenó la herida y hubo que amputarla. Según las crónicas no permitió que se le anestesiara y soportó la amputación en vivo y fumándose un puro. Da una idea de la pasión que levantaban en aquella época los toreros que la pierna cortada estuvo expuesta durante años, conservada en alcohol, en el escaparate de una botica madrileña.
Quedar como Cagancho en Almagro.
Joaquín Rodríguez Ortega, “Cagancho”, torero sevillano y gitano,1903-1984. Alternó faenas geniales con alguna tarde nefasta. El 27 de agosto de 1928, en Almagro, en el sexto de la tarde, después de pinchar al toro por todo su cuerpo innumerables veces, le sonaron los tres avisos para devolverlo al corral mientras intentaba matarlo sin salir de la barrera. El torero abandonó la plaza escoltado por la Guardia Civil y hasta tuvo que intervenir un destacamento de Caballería del Ejército para apaciguar la indignación del público. Su actitud provocó una de las mayores broncas que se recuerdan.
Tener más valor que el Guerra.
Rafael Guerra Bejarano, “Guerrita” o “el Guerra”, torero cordobés, 1862-1941. Uno de los grandes de la historia del toreo. Autor de la famosa anécdota con Ortega y Gasset. Cuando le presentaron al hombre de letras le preguntó que a qué se dedicaba y al responder este que era filósofo, el diestro, estupefacto, exclamó: “¡Hay gente pa tó!”.
Hacer el Tancredo.
O hacer de Don Tancredo. Lance taurino que consistía en esperar la salida del toro en mitad del ruedo subido en un pedestal y no mover ni un músculo para no despertar su atención. Generalmente el actuante iba vestido de forma estrafalaria y totalmente pintado de blanco. A pesar de su inmovilismo los Tancredos sufrieron numerosas cogidas. Esta expresión la ha heredado el fútbol para cuando el portero encaja un gol por quedarse quieto.

A toda esta cantidad de expresiones de origen taurino habría que añadir otras muchas que olvido. La profusión de términos da una idea de la enorme importancia social de la fiesta de los toros.    

miércoles, 29 de julio de 2015

Los autores que más ganaron en los últimos doce meses.

Estos son los diez novelistas que más dinero han ganado en el último año según la revista Forbes. Los cálculos están hechos considerando sus ingresos por libros impresos, eBooks y audio books, sumados a los derechos de series de televisión y películas.

Nº 1 – James Patterson (Newburgh USA 22/03/1947) 68 años – 94 millones de $.
Publica un libro al mes o más. El último año publicó 16. Para semejante proeza dispone de un equipo de ayudantes, él diseña la trama y los demás colaboran en el “relleno”. Ha publicado 65 libros de su personaje más famoso, el psicólogo exmiembro del FBI Alex Cross. Tiene más best sellers para niños y jóvenes que cualquier otro autor.

Nº 2 – John Green (Indianápolis USA 24/08/1977) 38 años – 26 millones de dólares.
Literatura juvenil. Su novela de más éxito hasta el momento ha sido “The Fault in Our Stars”, “Bajo la misma estrella” en castellano. Es también conocido por sus videos en YouTube.

Nº 3 – Veronica Roth (Chicago USA 19/08/1988) 27 años – 25 millones de dólares.
La más joven de la lista. Autora de la trilogía Divergente. “Divergente” publicada en 2011, “Insurgente” en 2012 y “Leal” en 2013.

Nº 4 – Danielle Steel (Nueva York USA 14/08/1947) 68 años – 25 millones de dólares.
Autora de novela romántica. Empezó a publicar en 1973 y ha vendido más de 600 millones de ejemplares de sus 94 novelas editadas hasta la fecha. Además ha tenido tiempo para casarse cinco veces y tener nueve hijos.

Nº 5 – Jeff Kinney (Maryland USA 19/02/1971) 44 años – 23 millones de dólares.
Autor de literatura juvenil. En 2006 se empezaron a publicar las historias de Greg en libro. Se dedica también al diseño y desarrollo de juegos online.

Nº 6 – Janet Evanovich (South River USA 22/04/1943) 72 años – 21 millones de $
Autora de novela romántica y de aventuras. Su personaje más famoso la detective Stephanie Plum.

Nº 7 – J. K. Rowlling (Jate – Reino Unido 31/07/1965) 50 años – 19 millones de $.
Lanzada a la fama mundial por la serie de Harry Potter. Está en todas las listas de las mujeres más influyentes y ricas del mundo.

Nº 8 – Stephen King (Portland USA 21/09/1947) 67 años – 19 millones de dólares.
Habitual de las listas de best Sellers desde hace muchos años. Se calcula que ha ganado alrededor de 500 millones de dólares a la largo de su carrera. Varios de sus libros han sido llevados al cine.

Nº 9 – Nora Roberts (Maryland USA 10/10/1950) 64 años – 18 millones de dólares.
Autora de novela romántica y de suspense. Ha escrito más de 200 novelas. Al igual que les sucede a Stephen King y a Danielle Steel, sus últimos libros no han tenido el éxito de los anteriores pero los tres siguen en las primeras posiciones por ingresos.

Nº 10 – John Grishanm (Arkansas USA 8/02/1955) 60 años – 14 millones de dólares.
Otro habitual de best Sellers desde hace mucho tiempo. Desde 1988 ha publicado una novela cada año siendo siempre éxitos de ventas. Muchas de ellas también se han llevado al cine.

De esta lista de los diez novelistas con más ingresos en el último año, todos son norteamericanos menos la inglesa J.K.Rowling.

En otros listados también aparecen con ganancias similares Dan Brown, Suzanne Collins, E.L. James, R.R. Martin o Ken Follet.

Aunque no aparecen en las listas, supongo que no andarán muy lejos autores como Murakami o Paulo Coelho.

domingo, 26 de julio de 2015

Diez libros para leer en agosto.

Será cosa del verano pero por todas partes veo listados de los diez o los cinco o los veinte libros que no debes dejar de leer. En todos, además del autor y el título aparece la editorial, cosa que está bien para determinar sin error el volumen recomendado pero que puede hacer sospechar que la lista no es del todo espontánea. Así que voy a plantear yo mi propia lista. Una más ¿qué importa al mundo?
Diez libros para leer en agosto. O en septiembre o en octubre.
A sangre y fuego, de Manuel Chaves Nogales.
Lo pongo en primer lugar porque lo acabo de leer. Autor rescatado del olvido recientemente. Nacido en 1897, exiliado durante la guerra civil, murió en Londres a los 47 años. El libro reúne una serie de relatos sobre la absurda crueldad de la guerra. Impresionante testimonio de una mente preclara que vivió los acontecimientos que relata en primera persona. Partidario de Azaña, logra mantener el equilibrio entre dos sinrazones antagónicas. “El sectario -dice- siente siempre un miedo odioso ante el hombre libre e independiente”. Terrible y realista visión de la locura que acompaña a las ideologías excluyentes. Se publicó por primera vez en 1937, pero probablemente porque no servía de propaganda a ninguno de los dos bandos, quedó en el anonimato hasta época muy reciente.
Sofía Petrovna, una ciudadana ejemplar, de Lidia Chukósvskaia.
Otro sobrecogedor testimonio de los horrores que provocaron las ideologías en el siglo XX, mostrados en toda su crudeza a través de las vivencias de la propia autora. Nacida en 1907 en San Petersburgo, falleció en Moscú en 1996. El libro lo escribió en el invierno del 39 al 40, pero no pudo ser publicado en su país hasta 50 años después. Muestra cómo el aparato del Estado totalitario se va adueñando implacablemente de la vida del individuo inocente, que asombrado de lo que le está sucediendo, incluso intenta encontrar justificación a sus desgracias hasta que el poder absoluto de los que manejan los hilos acaba por aplastarlo.
El infierno de los jemeres rojos, de Denise Affonço.
Una manifestación más de las atrocidades que el ser humano (?) es capaz de perpetrar contra sus semejantes. Relatado también en primera persona, la autora sufrió 4 años de cautiverio y explotación. Durante la demencial dictadura de los jemeres rojos murió la cuarta parte de la población por hambrunas, enfermedades y ejecuciones. Esto pasó hace menos tiempo y en otro continente, pero la crueldad y la sinrazón no conocen fronteras ni épocas.
Allegro ma non troppo, de Carlo M. Cipolla.
Para descansar de tanta atrocidad. Un librito en clave de humor que quiere ser un breve tratado sobre la estupidez. Es oportuno leerlo precisamente ahora, cuando tantas personas de, digamos, peculiar condición, se han hecho perceptibles al acceder a cargos públicos. La Primera Ley Fundamental de la estupidez humana, según el autor, es: “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de estúpidos que circulan por el mundo”. Ya están advertidos. No se confíen porque la estupidez siempre acarrea desgracias y no necesariamente al estúpido. La Tercera Ley Fundamental dice: “Una persona estúpida causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”.
Cantando los cuarenta, de Dave Barry.
Otro libro para relajarse y reír. Sobre todo si su vida transita por la década de los cuarenta o los cincuenta se reirá de buena gana con las ocurrencias de este autor. Como lo hice yo en su momento y como lo vuelvo a hacer cada vez que lo releo.
Oráculo manual y arte de prudencia, de Baltasar Gracián.
Aunque en agosto hace tal vez demasiado calor para la meditación, nunca está de más leer, con prudencia eso sí, como indica el título, las sabias reflexiones de este pensador del siglo XVII. No es necesario leerlo de una sentada ni siguiendo un orden, se puede disfrutar asimilándolo a pequeños sorbos. A pesar del tiempo transcurrido desde su primera publicación sus pensamientos no han perdido vigencia. Últimamente sus aforismos se han puesto de moda incluso en los libros relacionados con la gestión empresarial.
El rayo que no cesa, de Miguel Hernández.
Siempre es tiempo de leer poesía, buena poesía, extraordinaria poesía, como la de Miguel Hernández. Vale cualquier antología de su obra o valen unos cuantos versos. Lo importante es disfrutar con la fuerza, el desgarro, la pasión o la musicalidad de sus poemas.
Antología poética, de Manuel Machado.
Más poesía de la buena. Un gran poeta injustamente tratado por comparación con su hermano, pero sobre todo por simpatizar con el franquismo. Ahora mismo, por esa circunstancia se está planteando quitarle la calle que tiene en Madrid, siendo mucho mejor poeta que alguno de los iconos de los que le quieren retirar la placa, como por ejemplo el que se pasó la vida dibujando una paloma. Borges dijo una vez hablando de él, para resaltar su enorme categoría: “No sabía que Manuel Machado tenía un hermano”
En la mente de un gato, de John Bradshaw.
Si tiene gato este es un buen libro para conocer mejor a su mascota, aunque tal vez un poco excesivo. El mismo autor ha escrito otro libro para los que prefieren los perros.
El número diez lo dejo en blanco para que pongan en su lugar cualquiera de los míos.

Disfruten en agosto con la lectura. Y en septiembre, y en octubre, y siempre.

jueves, 23 de julio de 2015

Vorkutá.

-Le declaro culpable de atentar contra el artículo 58-I, se le considera traidor a la Patria. Queda condenado a 25 años de trabajos forzados. 
Lo sacaron de allí, y en un furgón celular tan negro como su ánimo, lo trasladaron directamente a la estación donde unos guardias le estaban esperando. A empujones, ¡davai!, ¡davai!, lo llevaron hasta un tren que estaba a punto de partir y le obligaron a subir a uno de los vagones. Se cerró la puerta metálica y sintió la sacudida del convoy que se ponía en marcha. 
Cuando la claridad del alba empezó a deshacer las sombras del interior del vagón, Daniel comprobó que no viajaba solo. Otro hombre permanecía en cuclillas en un rincón, en completo silencio, no se le oía ni respirar. Le preguntó si sabía adónde iban pero el hombre no contestó, ni se movió, ni dio signo alguno de haberle escuchado. Volvió a intentarlo por dos veces con el mismo nulo resultado. Se asomó al ventanuco enrejado que era la única abertura del furgón y contempló durante unos minutos el paisaje por el que transitaban. Vio que el sol se elevaba por el lado de la locomotora, y dedujo que iban hacia el este. ¡Hacia el este! El tren avanzaba implacable sumergiéndose en las profundidades del inmenso país. ¿Qué estaba sucediendo? ¿Por qué le habían separado del resto, por qué le habían condenado, por qué le transportaban a algún lugar desconocido?
El guardia que les traía dos veces al día la mísera comida se limitaba a decir que él no sabía adónde iban. Con su compañero de viaje no era posible hablar. Lo único que salió de su boca fueron una serie de sonidos inconexos, al tiempo que hacía torpes gestos con los brazos mientras paseaba su mirada imprecisa y delirante por el vagón.
A los tres días de viaje, el tren se detuvo en una pequeña estación y subieron al vagón ocho presos más, desarrapados y malcarados, con aspecto de gente del hampa, todos rusos. Por ellos se enteró de que el tren se dirigía a Vorkutá, un lager situado cerca del Ártico. Sintió que el cielo se desplomaba sobre su cabeza.   
El viaje concluyó después de dos semanas de traqueteos en una sucia estación en medio de un páramo desolado. El martirizante traslado le sirvió al menos, debido a la inactividad, para recuperar algo de las fuerzas perdidas. Al bajar del vagón pudo ver que más allá del viejo edificio destartalado todo era nieve, bruma y nieve, un paisaje lechoso se extendía hasta el infinito. Les hicieron formar para el conteo y después, rodeados de guardias y de perros, echaron a andar.
-¡Davai! ¡Davai!
Tres horas estuvieron caminando, hundiendo las piernas en la nieve hasta las rodillas, soportando la ventisca, escoltados por los tenaces ladridos de los amenazantes perros.
-¡Davai! ¡Davai!
Por fin llegaron a su destino. Alambradas, torretas, centinelas con gorro de astracán y abrigos de piel de oso, más guardias de rasgos asiáticos con metralletas, más perros enfurecidos, barracones de madera, frío infernal.
A Daniel y al perturbado que le acompañaba desde el inicio del viaje les introdujeron en una barraca donde había una decena de internos. Los de dentro empezaron a maldecir y a gritar que allí no cabía nadie más pero los guardias se marcharon sin hacer caso de las voces. Uno de los presos, un tipo corpulento, de cabeza grande adornada por una turbulenta cabellera, les gritó:
-¡Vosotros dos, poneos a limpiar el suelo!
Los demás rieron secundando a su compañero.
El orate no hizo el menor caso, se quedó inmóvil y en su rostro apareció una mueca que asemejaba a una sonrisa. El interno se enfureció:
-¿Qué te pasa? ¿Te hace gracia? ¿Crees que estoy bromeando?
Sacó un pincho de su bolsillo y avanzó con ademán intimidatorio hacia el recién llegado, mientras todos los demás arreciaban en sus gritos.  

-Él no comprende -acertó a decir Daniel, un segundo antes de que a su compañero de viaje le introdujeran el pincho en el costado. El pobre hombre no hizo ni ademán de intentar esquivar el ataque. Al recibir el golpe cayó al suelo hecho un ovillo.
Fragmento de "El infierno de los inocentes", novela que se desarrolla entre la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial. Disponible en Amazon
https://www.amazon.es/INFIERNO-LOS-INOCENTES-Luis-Molinos-ebook/dp/B00QAJ7JI6/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1470498372&sr=8-1&keywords=el+infierno+de+los+inocentes

 
EL INFIERNO DE LOS INOCENTES de [Molinos, Luis]

miércoles, 8 de julio de 2015

Los nombres de las calles.

El cambio de gobierno en muchos ayuntamientos, ha resucitado, como era presumible (o más bien diría que irremediable), la recurrente cuestión de los cambios de nombres a las calles. Como si fuera lo más urgente que tienen que hacer los nuevos consistorios, como si se tratase de la principal preocupación de los vecinos, como si no hubiera otros asuntos más acuciantes, los recién investidos de autoridad municipal se abalanzan sobre las placas de las calles con la avidez del cazador tras la presa. Blandiendo la Ley de Memoria Histórica como don Quijote blandía su lanza, se arrojan sobre los rótulos callejeros con el mismo ardor con que el hidalgo caballero arremetía contra los molinos. Se trata de descubrir cualquier nombre con reminiscencias franquistas. Como ya van quedando muy pocos, la tarea a veces se torna complicada y toma visos bufonescos. Hace unos pocos años, en Alicante, hubo quien propuso cambiar el nombre de las calles Portugal, Italia y Alemania. El argumento era que esas tres naciones amigas, en un momento de la historia, tal vez cuando se le dio nombre a las respectivas vías, tenían unos regímenes dictatoriales que simpatizaban con el franquismo. Al cabo de 50 o 60 años, pensar que el nombre no representa lo nombrado, sino que detrás se esconde un perverso motivo de quien lo nombró, resulta cuando menos una reflexión retorcida. Se trata de censurar, varias décadas más tarde, las hipotéticas intenciones de un muerto. Debo confesar que viví varios años en la calle Portugal y jamás se me ocurrió relacionar su nombre con hechos pasados hasta que estos perspicaces investigadores me abrieron la mente a nuevos horizontes. Más rocambolesca si cabe, era la petición de cambiar el nombre a la Plaza de los Luceros, la más emblemática de la ciudad, la que acoge todas las manifestaciones importantes y desde la que se lanzan las mascletás en las fiestas de Hogueras. Aquí la argumentación era que el “Cara al sol”, tiene una estrofa que dice: “Formaré junto a mis compañeros, que hacen guardia sobre los luceros”. No sé si el origen del nombre tiene algo que ver con los versos, pero dudo mucho que las decenas de miles de alicantinos menores de 50 años que pasan por allí conozcan la letra del himno ni se les pase por la imaginación relacionarlo con la plaza, a no ser que venga alguien que, con el deseo de cambiarlo, les explique detalladamente el motivo. Ahora, con la llegada de nuevas personas al consistorio, ya se ha empezado a remover de nuevo la cacería de la placa sospechosa.
En Madrid, el nuevo ayuntamiento también se ha lanzado a poner los nombres en su sitio. Leo que plantean, entre otros, cambiar el nombre a la calle Santiago Bernabéu o a la plaza de Salvador Dalí. Como ya escasean los generales y capitanes, se hace necesario abrir el abanico para encontrar nuevos elementos en los que demostrar la eficacia del consistorio. Un historiador respaldado por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, argumenta que ambos eran simpatizantes del antiguo régimen, e incluso que el pintor fue recibido en el Pardo y recibió la Gran Cruz de Isabel Católica. El que sea uno de los pintores más destacados del siglo XX es lo de menos. Manolete, por razones similares, también está en el punto de mira de estos perseguidores de evocaciones sospechosas. Es necesario investigar en profundidad, nunca se sabe qué perversas intenciones se pueden esconder detrás de cualquier nombre de inocente apariencia.

Barrunto que en esta particular obsesión no solo hay, aun habiéndola, una mera motivación ideológica. Debe ser muy duro verse de repente ostentando un cargo para el que no se está capacitado. Una vez pasado el primer momento de euforia empezarán a llegarle al desorientado o desorientada edil de turno, los problemas cotidianos que rápidamente se irán amontonando sobre su mesa, incapaz de resolverlos con prontitud y eficacia. La constatación de la propia ineptitud es muy dañina para la autoestima y puede llegar a crear una profunda depresión. El mejor modo de superarla es dedicar el tiempo a hacer algo para lo que sí se está capacitado, algo sencillo, fácil de ejecutar, como por ejemplo ocuparse de los nombres de las calles. Enfrascados con inusitado ardor en esos temas fundamentales para el bienestar de los ciudadanos, los nuevos regidores se sentirán realizados, valiosos, y ampliamente merecedores de los sueldos que se han asignado. Los demás asuntos pueden esperar. 

domingo, 5 de julio de 2015

Más palabras de origen árabe.

De los miles de vocablos que dejó el árabe en el idioma castellano, son mayoría los que empiezan por la letra A, pero también forman un grupo numeroso los que comienzan con la última letra del abecedario:
Zacatín – En algunos pueblos, plaza o calle donde se venden ropas.
Zafa – Jofaina
Zafio – Grosero o tosco en sus modales.
Zafra – Vasija grande de metal en que se guarda aceite.
Zafrán – Azafrán.
Zaga – Parte trasera de algo.
Zagal – Muchacho que ha llegado a la adolescencia.
Zaguán – Espacio cubierto, inmediato a la puerta de una casa que sirve de entrada a ella.
Zahora – Comilona o merienda de amigos en la que hay bulla y zambra.
Zahorí – Persona a quien se atribuye la facultad de descubrir lo que está oculto.
Zaino – Traidor, falso.
Zaino – Dicho de un caballo, castaño oscuro o negro, sin ningún pelo blanco.
Zalama – Zalamería, demostración de cariño afectada.
Zalea – Cuero de oveja o carnero, curtido de modo que conserve a lana.
Zalona – Vasija grande de barro sin vidriar.
Zamacuco – Persona torpe y abrutada. Embriaguez o borrachera.
Zambra – Fiesta de los moriscos.
Zaque – Odre pequeño.
Zaquizamí – Desván, último cuarto de la casa, desacomodado y poco limpio.
Zaragüelles – Calzones anchos y con pliegues.
Zarco – Dicho de los ojos, de color azul claro.
Zarracatín – Individuo que procura comprar barato para vender caro.
Zarzahán – Tela de seda, delgada como el tafetán y con listas de colores.
jel – Composición estrófica de la métrica española.
Zofra – Especie de tapete o alfombra.
Zubia – Lugar por donde corre o afluye mucha agua.
Zulaque – Betún hecho con estopa, cal, aceite y escorias o vidrios molidos.
Zurrapa – Brizna o sedimento que se halla en los líquidos y que se va sentando.
Zurriaga – Látigo con que se castiga o zurra.
Zanahoria. Zoco. Zoquete. Zorzal…
En definitiva, una herencia ubérrima que nos permite, por ejemplo:
Tomarnos una taza de café en un rincón del zaguán.
Sentarnos en un diván carmesí a tocar una guitarra con tapa de nácar.
Expresar un ferviente deseo: ¡Ojalá, me den suerte estos dados de marfil!
Pasear por el barrio o evitar una rambla.
Llegar hasta una dársena empujados por el lebeche.
Tomarnos un sorbete de naranja, de lima, de limón, o de sandía.
Leer “El tambor de hojalata” o “La pluma escarlata”.
O realizar una hazaña que asombre al mundo.
Palabras, al fin, para comunicarnos o para pensar:
Elixir, gacela, jazmín, jabalí, jirafa, berenjena, bellota, bedel, cafre, cambuj, carraca, cerbatana, cero, cifra, felús, fideo, fonda, fulano, gandul, mazmorra, mezquino, nadir, ¡ox!, quilate, quiosco, rabel, rábida, rebato, rehén, rejalgar, retama, tarima, tarifa, toronja…

Si tuviera que elegir tres, tal vez me quedaría con albahaca, azahar, y alborozo. 

viernes, 3 de julio de 2015

Palabras de origen árabe.

Los árabes invadieron la península ibérica en el siglo VIII y no la abandonaron hasta el XV. En todo ese tiempo la lengua castellana se enriqueció con nuevos términos aportados por los invasores. Nuestro idioma posee unos 3.000 vocablos de origen árabe. Solo las palabras que comienzan con la letra A, el grupo más numeroso, superan las 600. Son palabras, la mayoría, de hermosa sonoridad
Esta es una pequeña muestra de ese extraordinario acervo cultural.
Las palabras relacionadas con las plantas y con el agua son quizás las más musicales:
Albahaca – Planta de la familia de las Labiadas, de flores blancas y fuerte aroma.
Alberca – Depósito artificial de agua, para el riego.
Albitana – Cerca con que los jardineros resguardan las plantas.
Albufera – Laguna litoral, en costa baja, de agua salina.
Alcorque – Hoyo que se hace al pie de las plantas para retener el agua de riego.
Alema – Porción de agua de regadío que se reparte por turno.
Alfaguara – Manantial copioso que surge con violencia.
Algarroba. Algazul. Alhelí. Alheña. Alforfón.
Hay muchas para expresar un estado de ánimo:
Alborozo – Extraordinario regocijo.
Albricias – Regalo que se da a quien trae una buena noticia.
Algarabía – Gritería confusa de varias personas que hablan a un tiempo.
Algazara – Ruido de muchas voces juntas, por lo común de alegría.
Alharaca – Extraordinaria demostración para manifestar ira, admiración o alegría.
Es importante el grupo de las relacionadas con la comida:
Alajú – Pasta de almendras, nueces y piñones, pan rallado, especia fina y miel.
Albacora – Breva.
Almíbar – Azúcar disuelto en agua y cocido al fuego.
Albaricoque. Albóndiga. Alcaparra. Alcachofa. Alcuzcuz. Alejija. Aletría. Alficoz. Azúcar. Arroz.
Hay palabras para designar a diferentes tipos de aves:
Alcatraz. Alcaudón. Alcotán. Alfaneque. Alferraz.
Hay muchas palabras relacionadas con la construcción de edificaciones:
Alarife – Arquitecto, maestro de obras.
Alaroz – Larguero fijo que divide el hueco de una puerta o ventana.
Alféizar – Vuelta que hace una pared en el corte de una puerta o ventana.
Alfiz – recuadro del arco árabe.
Albañil. Alcazaba. Alcázar. Atalaya.
Palabras, palabras, hermosas palabras:
Alacena – Armario, generalmente empotrado en la pared.
Alacrán – Escorpión.
Aladar – Mechón de pelo que cae sobre cada una de las sienes.
Aladroque – Boquerón.
Alafa – Salario, sueldo.
Alafia – Gracia, perdón, misericordia.
Alahílca – Tapicería para adornar las paredes.
Alambique – Aparato para destilar.
Alamud – Barra de hierro que servía de cerrojo para puertas y ventanas.
Alarde – Ostentación que se hace de algo. Revista militar.
Alaroza – Novia.
Alazán – Dicho de un color, más o menos rojo, muy parecido al de la canela.
Albacea – Persona encargada de cumplir la última voluntad del finado.
Albahío – De color blanco amarillento.
Albanega – Especie de cofia o red para recoger el pelo.
Albañal – Conducto que da salida a las aguas inmundas.
Albarán – Nota de entrega que firma la persona que recibe una mercancía.
Albarda – Pieza principal del aparejo de las caballerías de carga.
Albardán – Bufón.
Albarrada – Pared de piedra seca.
Albéitar – Veterinario.
Albogue – Flauta rústica, de madera o caña, propia de pastores.
Alborga – Calzado rústico de soga o esparto.
Albornoz – Especie de capa con capucha. Prenda para secarse.
Albur – Contingencia o azar a que se fía el resultado de una empresa.
Alcahuete – Persona que facilita o encubre una relación amorosa.
Alcaide – Persona que tiene a su cargo el gobierno de una cárcel.
Álcali – Hidróxido metálico muy soluble en el agua. Alcohol
Alcancía – Vasija, comúnmente de barro, donde se guardan monedas.
Alcándara – Percha donde se ponían las aves de cetrería.
Alcarraza – Vasija de arcilla porosa, especie de botijo.
Alcatifa – Tapete o alfombra fina.
Alcoba – Dormitorio
Alcor – Colina o collado.
Alcuza – Vasija de barro u otro material en que se guarda el aceite.
Aldaba – Pieza de hierro o bronce que se pone en las puertas para llamar.
Alfajeme – Barbero
Alfalfa – Mielga común que se cultiva para forraje.
Alfanje – Especie de sable, corto y corvo.
Alfaraz – Caballo que usaban los árabes para las tropas ligeras.
Alfayate – Sastre.
Alfeñique – Persona delicada de cuerpo y complexión.
Alférez – Oficial de graduación inmediatamente inferior al teniente.
Alfil – Pieza del juego del ajedrez.
Alguaza – Bisagra o gozne.
Alforza – Pliegue o doblez que se hace en como adorno o para acortarlas.
Algaba – Bosque, selva.
Algaida – Terreno arenoso a la orilla del mar.
Algara – Tropa de a caballo que salía a saquear la tierra del enemigo.
Alcalde. Aldea. Alfiler. Alfombra. Alforja. Álgebra. Algoritmo. Algodón. Alguacil. Alhaja. Almohada…
Añafil – Trompeta recta de unos 80 cm de longitud.
Añil – Arbusto perenne del que se obtiene una pasta de color azul oscuro.
Añagaza – Artificio para atraer con engaño.
Argolla. Arrabal. Arrecife. Arroba. Atún. Azabache. Azar. Azahar…

miércoles, 1 de julio de 2015

Palabras españolas con origen americano.

El idioma castellano se ha ido enriqueciendo a lo largo de los siglos con expresiones originarias de las lenguas de otras culturas con las que los españoles entablaron una fuerte y duradera relación. De los pueblos originarios de América han quedado algunos términos muy arraigados, de uso muy habitual, como canoa, piragua, tomate o chocolate. Otros tuvieron menos éxito pero ahí están. Esta es una pequeña relación de algunos de ellos. 

Palabras de origen taíno.
Areito – Danza india.
Baquiano – Rastreador, guía, veterano.
Barbacoa – Parrilla, artilugio con palos en punta.
Bejuco – Planta sarmentosa y trepadora, propia de regiones tropicales.
Bohío – Morada india, choza hecha de palma, madera o ramas, sin más respiradero que la puerta.
Cacique - Jefe indio.
Canoa – Bote indio.
Cazabe – Torta que se hace en partes de América con harina sacada de la raíz de la mandioca.
Chaquira – cuentas, abalorios, collares que llevaban los españoles
Coa – Palo para cavar.
Conuco – Porción de tierra que los indios taínos dedicaban al cultivo.
Cocuyo o cucuyo - Insecto de América que emite una luz azulada bastante viva por la noche.
Curare – Sustancia negra, resinosa y muy tóxica, se extrae de varias plantas y paraliza los nervios.
Dúho – Asiento bajo de honor.
Guanín – Aleación de oro de baja calidad.
Guacamayo – Ave de América, especie de papagayo, con plumaje de vistosos coloridos.
Guasábara – Motín, conflicto, enfrentamiento.
Guayaba – Fruto del guayabo.
Guayabo – Árbol de América de la familia de las Mirtáceas.
Guayacán – Árbol de América tropical de la familia de las Cigofiláceas, de hasta doce metros de altura.
Huracán – Viento de fuerza extraordinaria.
Macana – Arma ofensiva parecida al machete, hecha de madera dura, y con filos cortantes de obsidiana.
Maíz – Planta de la familia de las Gramíneas, produce mazorcas con granos gruesos muy nutritivos.
Maguey – Pita, planta de la familia de las Amarilidáceas. De una variedad se saca un líquido azucarado del que se hace el pulque.
Magueyal – Terreno plantado de magueyes.
Mamey -  Árbol de las Gutíferas de hasta 15 m de altura. Fruto de ese árbol.
Naboría – Sirviente indio permanente.
Nagua – Saya interior de tela blanca a modo de falda.
Piragua – Embarcación larga y estrecha, mayor que la canoa, hecha generalmente de una pieza.
Taíno – Individuo perteneciente a los pueblos amerindios de las Antillas. Lengua de esos pueblos.
Tuna – Higuera, con fruto del mismo nombre.
Yuca – Planta de América tropical con flores blancas y raíz gruesa de la que se saca harina alimenticia.

Palabras de origen náhuatl.
Acahual – Especie de girasol. Hierba alta y de tallo grueso.
Acocote – Calabaza larga agujereada en ambos extremos, se usa para extraer el aguamiel del maguey.
Amate – Árbol de la familia de las moráceas. Produce un jugo lechoso que se usa como resolutivo.
Atole – Bebida caliente de harina de maíz disuelta en agua o leche.
Aguacate – Árbol de América de la familia de las Lauráceas. Fruto de ese árbol.
Ayote – Calabaza.
Cacao – Árbol de América de la familia de las Esterculiáceas. Semilla de ese árbol.
Cacahuete – Planta papilionácea de fruto con cáscara coriácea, y semilla comestible. De ella se obtiene también aceite.
Calpixque – Capataz, encargado de otros indios.
Camote – Batata.
Capulí – Árbol rosáceo.
Capulina – Cereza que produce el capulí.
Chalchihuite – Especie de jade verde muy apreciado por los antiguos mexicas.
Chía – Semilla de una especie de salvia. Se utiliza para hacer refresco.
Chicalote – Planta de la familia de las Papaveráceas, con semilla en cápsula ovoide. Se usa en medicina.
Chicle – Gomorresina que fluye del tronco del chicozapote. Se mastica y se vende en panes.
Chicozapote – Árbol americano de la familia de las Sapotáceas, de unos veinte metros de altura.
Chile – Pimiento.
Chocolate – Pasta hecha con cacao y azúcar.
Copal – Árbol de la familia de las Burseráceas, de los que se extrae la resina del mismo nombre.
Coyote – Especie de lobo que se cría en México y otros países de América.
Epazote – Planta herbácea de un metro, se toma en infusión.
Escaupil – Sayo de armas acolchado con algodón, usado por los antiguos mexicanos.
Galpón – Casa grande, cobertizo grande con paredes o sin ellas.
Guaje – Planta de la familia de las Cucurbitáceas. Fruto de esa planta.
Huipil – Blusa adornada, enagua o falda que usan las mujeres indígenas en Centroamérica.
Jícama – Tubérculo comestible parecido a la cebolla.
Macehual – Macegual, hombre que se dedicaba al transporte de carga, peón, jornalero.
Mastate – De maxtlatl, ceñidor que usaban los aztecas, pañal o braga.
Nahua – Se dice de un pueblo que habitó América Central antes de la llegada de los españoles. Lengua principalmente hablada por los mexicanos.
Nopal – Planta de las Cactáceas. Su fruto es el higo chumbo.
Petate – Estera de palma.
Pozole – Guiso de maíz tierno, carne y chile.
Pulque – Bebida alcohólica, blanca y espesa, que se obtiene por fermentación del jugo extraído del maguey con el acocote.
Quetzal – Ave de hermosos colores, verde y rojo.
Sonzapote – Árbol de las Rosáceas de hasta 30 m de altura, de fruto con pulpa amarilla.
Tamal - Empanada de masa de harina de maíz envuelta en hoja de plátano.
Tameme – Cargador indio que acompañaba a los viajeros.
Tecojote – Planta rosácea de fruto amarillo. Fruto de esa planta.
Tecolote – Búho. En México, miembro del cuerpo de policía.
Teponastle – Instrumento musical indígena, parecido a un tambor pequeño.
Teul – Dios en náhuatl. En Honduras, español que llegaba a América, extranjero, explotador.
Tomate – Fruto de la tomatera.
Tul – Planta de la familia de las Tifáceas, de dos metros de altura, con las hojas en forma de espada.
Tule – Planta de tallo largo con cuyas fibras se tejen petates y asientos de sillas.
Zapote – Árbol americano de la familia de las Sapotáceas. Fruto de ese árbol.
Zompantli – En los templos aztecas, lugar en donde se colocaban en fila los cráneos de las víctimas.

Palabras de origen maya.
Cu – Templo o adoratorio de los indígenas prehispánicos en Mesoamérica.
Henequén – Planta amarilidácea, parecida a la pita.

Palabras de origen quechua.
Cancha – Terreno, espacio, sitio llano y desembarazado.
Chácara – Chacra, alquería o granja.
Chácara – Monedero, bolsa tejida con fibras vegetales.
Chaco – Montería con ojeo, que hacían los indios de América, estrechando en círculo la caza.
Chasqui – En el Imperio incaico, mensajero que transmitía órdenes y noticias.
Chuspa – Bolsa, morral.
Cóndor – Ave rapaz de más de un metro de longitud y tres de envergadura, plumaje negro azulado, collar blanco, y espalda y parte superior de las alas también blancas. La mayor de las aves que vuelan.
Cucayo – Provisiones de boca que se llevan en el viaje.
Curaca – Cacique, potentado o gobernador.
Guaca – Sepulcro de los antiguos indios. Tesoro escondido o enterrado.
Guanaco – Mamífero rumiante de metro y pico de los Andes.
Guaraca – Cuerda que se arrolla a la peonza para hacerla bailar.
Mamacona – Entre los incas, matrona dedicada al servicio de los templos, a su cuidado estaban las jóvenes vírgenes del Sol.
Mitimae – Miembro de un grupo que es trasladado de su lugar de origen a otro distinto por fines políticos.
Ñuto – Machacado, molido. Añicos, trizas, polvo.
Ojota – Sandalia hecha de cuero o filamento vegetal que usaban los indios del Perú.
Papa – Patata.
Pirca – Pared de piedra en seco.
Pucará – Fortaleza con gruesas pircas que se construían en alturas estratégicas.
Quipu – Cada uno de los ramales de cuerdas anudados, de varios colores, que los indios del Perú usaban para suplir la falta de escritura. También expresaban números.
Runa – Hombre indio.
Tambo – Tienda rural pequeña. Especie de corral.
Vicuña – Mamífero rumiante parecido a la cabra, de cuello largo y erguido, vive en los Andes
Vizcacha – Roedor que vive en Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Es de cuerpo rollizo y mide unos 80 cms.

Palabras de origen aimara.
Aimara – Se dice del individuo de una raza que habita la región del lago Titicaca.
Amauta – En el antiguo imperio de los incas, sabio o filósofo.
Coya – Entre los antiguos incas, mujer del emperador, soberana, princesa.